Miércoles 21 de Octubre de 2020

Hubo una época en la que llegar a la esquina de las avenidas Las Heras y Sarmiento, frente a Plaza Italia, significaba encontrarse con un enjambre de chicos entusiasmados que llevaban a sus padres con paso apurado a través de la arcada más reconocible de Buenos Aires. Era la entrada del Zoológico, el lugar que década tras década y generación tras generación fue uno de los paseos más disfrutados tanto por los porteños como por los visitantes de la ciudad.

Pero el primer Zoo de Buenos Aires no estuvo en ese lugar hasta 1888, hace exactamente 130 años. Antes se encontraba en el terreno comprendido entre Avenida del Libertador, el Río de la Plata, Ugarteche y Avenida Sarmiento. Ya una vez instalado en el nuevo –y definitivo– predio, fue el Dr. Eduardo Holmberg, su primer director, quien además de considerar que era un paseo para la gente decidió que los animales que lo ocuparan debían habitar en edificios que respondieran a los estilos arquitectónicos (chino, hindú, morisco y grecorromano) propios de su país de origen. La gran belleza de esos edificios logró que fueran declarados Monumentos Históricos. A través del tiempo, el Zoo fue sin dudas símbolo de Buenos Aires, un lugar único con su aire victoriano y su estampa de paseo a cielo abierto. Funcionó hasta 2016 y el futuro del predio es incierto. Pero su aura todavía permanece, a la espera de que la vieja magia reviva.

DÉCADA TRAS DÉCADA Y GENERACIÓN TRAS GENERACIÓN, EL ZOOLÓGICO FUE UNO DE LOS PASEOS MÁS DISFRUTADOS TANTO POR LOS PORTEÑOS COMO POR LOS VISITANTES DE LA CIUDAD.