Miércoles 21 de Octubre de 2020

EN TIEMPOS DE ALIMENTACIÓN CONSCIENTE, LA VUELTA A CLASES PLANTEA EL DESAFÍO DE ALIMENTAR BIEN A LOS CHICOS A LA DISTANCIA. YA SEA QUE ALMUERCEN EN LA ESCUELA O QUE SOLO COMAN UNA COLACIÓN, LOS CONSEJOS DE LOS EXPERTOS SON LA CLAVE PARA PREPARAR UNA VIANDA RICA, PRÁCTICA Y NUTRITIVA.


En el último informe de Unicef sobre alimentación en la región señala elalarmante aumento en los niveles de sobrepeso, especialmente entre los niños y niñas de 5 a 19 años.  Nuestro país no está al margen de esta realidad: el estudio indica que el país con mayor prevalencia es Argentina, donde casi 2 de cada 5 adolescentes tienen sobrepeso. Ante esta realidad, surge la preocupación de cómo contribuir a reducir la ingesta calórica de los chicos y, sin duda, controlar lo que comen en la escuela es una forma de hacerlo.

Según los especialistas, la clave para que los chicos se alimenten mejor, con productos menos calóricos y más saludables, está en la planificación; armar un esquema, proyectar las compras y preparar con tiempo. Para eso no está de más recurrir al pediatra o a un nutricionista para que indique qué evitar, qué es fundamental y cómo combinar los alimentos para aprovechar los nutrientes al máximo.

Pero más allá de lo que sugieran los profesionales, se debe apuntar a que en las viandas que se envían a la escuela estén presentes todos los grupos de alimentos. No pueden faltar frutas y verduras, cereales, pastas y legumbres, carnes rojas, blancas y pescado. Y si es posible, que predominen los alimentos frescos y evitar los procesados.

La chef y empresaria gastronómica Jessica Lekerman inició un proceso de concientización que plantea, en términos generales, que es necesaria una vuelta a lo básico en materia de alimentación infantil. La dueña de la cadena de restaurantes saludables Moii consideró que la obesidad está relacionada en gran parte con la mala calidad alimenticia que tienen los chicos. “Se naturalizó tanto la industrialización de la comida que las personas dejaron de preguntarse si comprar un paquete de galletitas y dárselo como merienda todos los días está bien o está mal”, advierte. 

A la hora de elegir qué enviarles a los chicos para comer en la escuela, estimó que no se puede recurrir solamente a productos industrializados. “El problema es que nos alejamos mucho de la cocina, de la comida de verdad. No te gusta cocinar, ok, pero hay que buscar alternativas y hay algunas incluso económicas”, lanza. Su propuesta es volver al alimento real y a la comida casera. Acercarnos a los alimentos de la tierra, a la variedad, a los colores, a que haya más de eso y menos de lo industrializado. Tratar de prestar atención, de organizar las comidas y las compras. “No soy fundamentalista, no me estoy yendo a dietas súper especiales, ni veganas ni macrobióticas –anticipa–. Estoy hablando de cambiar el alfajor por la banana”. Pero no solamente hay que pensar en qué se les pone a los chicos en la mochila para el almuerzo sino en la alimentación de todo el día. En principio, hay que lograr que los chicos desayunen antes de ir a la escuela. El médico especializado en Nutrición Adrián Cormillot dice: “Lo ideal es que lo tomen en casa antes de salir y que en la mesa se sirvan lácteos, cereales y fruta”. Consciente de que muchas familias no disponen de tiempo para desayunar en casa, el especialista insta a garantizar que aunque sea en el camino o en la escuela, los chicos ingieran un buen desayuno.  

Para el resto del día, es importante que la alimentación de los chicos en edad escolar esté basada en la elección de alimentos que ayuden a mantener la energía durante el día: las proteínas de bajo contenido en grasas, como el pollo, las carnes rojas magras o el pescado deben ser parte de las viandas que se preparan en casa.Para el resto del día no hay que olvidarse de incorporar entre dos y tres porciones de lácteos y mucha fruta y verdura. “Los alimentos que tienen muchos hidratos de carbono simples, como las galletitas, los snacks o las bebidas azucaradas pueden dar un rápido subidón de energía pero que no es sostenible”, indica. Y no olvidarse de las colaciones: para los casos en que no se dispone de kiosco saludable en la escuela, Cormillot sugiere mandar alternativas a las clásicas opciones de kiosco en la mochila: frutas, bastones de zanahoria o apio, barras de cereal, snacks de arroz o frutas secas. La idea es que los chicos no pasen más de tres horas sin comer y ayudar así a mantener su nivel de concentración.