Miércoles 21 de Octubre de 2020

ADEMÁS DE LOS DESTINOS TRADICIONALES, LA COSTA ATLÁNTICA ARGENTINA OFRECE UNA VARIEDAD DE BALNEARIOS MENOS CONOCIDOS PERO CON IGUALES O MEJORES ATRACTIVOS. UN RECORRIDO DE PUNTA A PUNTA POR LAS ARENAS DE NUESTRAS PLAYAS.

Desde la Bahía de San Borombón hasta Bahía Blanca, los mil doscientos kilómetros de costa bonaerense tienen playas tranquilas y agrestes con un profundo respeto por la naturaleza, así como tranquilos pueblos de mar y megaciudades que vibran al ritmo del turismo estival. Mar del Plata, destino de veraneo por antonomasia, se impone como inicio de este racconto. Tiene la oferta hotelera más grande del país y numerosas propuestas de entretenimiento que incluyen museos, espectáculos, teatros, casinos y restaurantes. Para disfrutar del mar, cuenta con confortables balnearios, con piletas, carpas y vestuarios o playas agrestes con enormes acantilados. El alojamiento permite elegir entre los hoteles o departamentos citadinos, las casas bajas de la zona de Constitución o los chalets del bosque de Peralta Ramos.

En la misma línea de destinos tradicionales están San Clemente del Tuyú, Pinamar, Villa Gesell, Miramar o Necochea. Más al norte o más al sur, más cerca del Río de la Plata o de la Patagonia, estos balnearios son opciones para familias o para jóvenes y tienen ofertas para todos los bolsillos.

Cariló y Mar de las Pampas (pertenecientes a los municipios de Pinamar y Villa Gesell, respectivamente) son los balnearios más exclusivos de toda la costa y construyeron su perfil haciendo eje en la tranquilidad y en lo natural. No hay asfalto y se preservan bosques y médanos. A estas dos opciones también se suma Costa del Este, en el Partido de la Costa, que tiene características similares de bosque y chalets. Hacia el sur, con una afluencia más o menos similar, se suceden Aguas Verdes, La Lucila del Mar y Costa Azul hasta los más populares San Bernardo y Mar de Ajó. La calle Echeverría es el límite de esta última con Nueva Atlantis, que ofrece playas amplias con médanos altos y, como está en crecimiento, tiene baja densidad y resulta ideal para turistas que buscan relax y contacto con la naturaleza.

MUY CERCA DE PINAMAR, COSTA ESMERALDA TIENE 3.200 METROS DE COSTA, CON BOSQUES, MÉDANOS Y PLANTACIONES DE PINOS.

BIEN AL SUR

Apenas a seis kilómetros de la tradicional laguna de Mar Chiquita se encuentra Mar de Cobo, cuyo principal atractivo es una imponente arboleda, que alberga numerosas especies de aves. Las playas son extensas, ideales para caminar, y la pesca –tanto embarcado como desde la costa– es una actividad muy extendida. Muy cerca, La Caleta tiene playas inmensas, que pueden disfrutarse casi en soledad. Y en su límite sur se encuentra el famoso arroyo Los Cueros, que desemboca en el mar. La localidad cuenta también con un anfiteatro donde se realizan obras infantiles y para toda la familia.

Más al sur, 15 kilómetros antes de Necochea sobre la ruta provincial No 88, está Arenas Verdes, que debe su nombre a la frondosa arboleda que se encuentra acompañando a una vasta extensión de playas prácticamente vírgenes. La localidad cuenta con parador, restaurant y cabañas para alojarse.

LOS MIL DOSCIENTOS KILÓMETROS DE COSTA BONAERENSE TIENEN PLAYAS TRANQUILAS Y AGRESTES CON UN PROFUNDO RESPETO POR LA NATURALEZA.

Continuando rumbo al sur por la costa, a 267 kilómetros de Mar del Plata, Claromecó recibe a los veraneantes con extensas playas, algunas de ellas con acceso para vehículos y paseos a la vera del Arroyo Claromecó. Con un clima familiar, la localidad ofrece restaurantes, pubs, sala de teatro de artistas locales, locales bailables, paseo de artesanos, locales de videojuegos y amplia gama de sectores comerciales. A una hora de allí, en Reta se jactan de sus aguas un poco más cálidas que en otras localidades por una corriente marina que llega desde Brasil y baña sus playas de arena finas. El mar es abierto con una pendiente pronunciada hacia la plataforma, que constituye canales naturales donde pueden pescarse especies como la corvina rubia y negra, el cazón, el tiburón o el pez palo. Destinos con identidad propia para disfrutar del verano con bosque o ciudad, pero siempre, mirando el mar.