Jueves 29 de Octubre de 2020

LA HIJA MENOR DE LUIS ALBERTO SPINETTA PISÓ FUERTE EN EL CINE ARGENTINO DE 2018 INTERPRETANDO A SOLEDAD ROSAS EN LA PRIMERA PELÍCULA DE AGUSTINA MACRI.
UN RELATO DE AMOR, MUERTE Y ANARQUÍA FILMADO EN ITALIA, DE DONDE, ASEGURA, VOLVIÓ TRANSFORMADA.

Los rasgos de familia son inconfundibles: facciones de la cara bien marcadas, extremidades largas, flacas, finitas, gestos nerviosos al hablar y mirada profunda, que todo el tiempo observa. Para más ancla en la prosapia spinetteana, Vera incluso es la inspiración de un larga duración de su padre: Pelusón of milk. Tan importante es para ella ese álbum de 1991 que sonó en loop en el parto casero de Eloísa, la niña que tuvo a los 23 años (hoy Vera tiene 27) con el actor Pedro Merlo.
El año que se acaba fue importante para Vera: en septiembre la cartelera local fue sacudida por Soledad, la ópera prima de Agustina Macri, el film donde fue María Soledad Rosas, la joven anarquista argentina que se suicidó a los 24 años en Italia y que hoy, a dos décadas de su muerte, es sinónimo de lucha y resistencia entre los okupas europeos.

“FUE MUY FUERTE LA APARICIÓN DE SOLEDAD EN MI VIDA, BUSQUÉ TODO LO QUE HABÍA SOBRE ELLA. CASI QUE ME OBSESIONÉ”

–¿Cómo fue la construcción del personaje?

–La historia de Soledad, en realidad, me llegó mucho tiempo antes que la propuesta de la película. Yo leí un artículo sobre ella en internet y me enamoré. Fue muy fuerte su aparición en mi vida, busqué todo lo que había sobre ella. Casi que me obsesioné. Después apareció lo de la película. No tenía dudas de que la protagonista iba a ser yo.

–Imagino mucha presión, además, por ser tu primer protagónico en un largometraje.

–Inseguridades, más que nada, por ser algo nuevo. Pero yo creo que si las cosas pasan es porque en realidad ya estás preparada. Y en esos momentos es cuando no hay que apichonarse; al contrario, hay que vivirlos con mucha plenitud, ponerse fuerte.
–¿Había puntos en común entre Vera y Soledad?
–Nunca lo pensé de esa manera sino que entré en una frecuencia en la que yo ya no era Vera. Toda la información que recolecté de su vida, su manera de pensar, su forma de vivir, entró en mí y permití que se expandiera, que fluyera, que se expresara libremente. No hubo límites, estaba medio en un trance. El tiempo en Italia lo aproveché también para seguir aprendiendo sobre ella, leyendo sus diarios, las cartas que mandaba desde la prisión. Profundicé todavía más con el libro de Martín Caparrós en el que está basada la película, Amor y anarquía, y con Le Scarpe dei Suicidi, la versión que hicieron sus compañeros anarquistas.

–¿Te costó salir del personaje?

–Sí, muchísimo, porque en cierto modo era como abandonarla, desprenderme de ella. Volver a mí era otra historia.

–¿Y cambió algo?

–Cambió todo pero no sé qué. No sabría en qué parámetro ni en qué nivel, pero mi vida se transformó. Seguramente en la manera de aceptarme, de intentar ser lo más sensible y sencilla posible. También la vinculación con los demás, desde qué lado relacionarme. Despojarme de los preconceptos de cómo me ve una persona o cómo piensa que soy. Yo no elegí el destino de mi nacimiento, nací, y sin hacer nada, la gente ya sabía quién era. Si se acercan a mí por el apellido, no me cabe. Pero sí entendí, y más con la vida de Soledad, que cada uno es el verdadero dueño de sus días.

“YO NACÍ Y, SIN HACER NADA, LA GENTE YA SABÍA QUIÉN ERA. SI SE ACERCAN A MÍ POR EL APELLIDO, NO ME CABE”

–Además de que este año se cumplieron veinte años de la muerte de Soledad, el terreno hoy resulta ideal para la película porque pone en primera plana otro ejemplo de grandeza y valentía protagonizado por una mujer.

–Sí, y lo celebro. Yo igualmente interpreto que Soledad no veía a la mujer separada del hombre, ni al revés. Buscaba algo mucho más equilibrado, algo de “no género”. Nosotras, y me refiero a “nosotras”, estamos en un momento increíble. Nos estamos desprendiendo de un montón de cosas que no nos pertenecen, que no nos sirven y que nos oprimen y hacen daño. Y estaría bueno que todos se den cuenta por las millones de mujeres que son víctimas de violencia.