Domingo 25 de Octubre de 2020

Esta dulce preparación, acaso uno de los postres más ricos que existen gracias a su mezcla balanceada de sabores (vainillas, café, cacao amargo, queso mascarpone, huevos, azúcar, acaso algún licor) está signada por una incógnita y una certeza. La primera responde a su origen, contado por al menos cuatro historias, separadas en algunos casos por siglos. La segunda no tiene discusión: el tiramisú es italiano. Si bien es cierto que no aparece en emblemáticos textos antiguos de gastronomía peninsular (lo que funda la sospecha de que es una preparación no demasiado añosa), resulta simpático que algunas versiones ubiquen su nacimiento en las cocinas de la corte del Gran Duque de Toscana, Cosme III de Médici (hablamos del siglo XVII) o que haya una leyenda que sitúa su surgimiento en una pastelería de la ciudad de Turín en el siglo XIX y en homenaje a otro noble, Camillo Benso, conde de Cavour. No menos ocurrente es la historia que se lo atribuye al cocinero de un famoso burdel de la ciudad veneciana de Treviso, que lo habría creado buscando efectos afrodisíacos. Más creíbles y cercanas en el tiempo (datan de mediados de los años 60) son las que señalan a dos eminentes pasteleros también de Treviso como sus creadores: Roberto “Loli” Linguanotto y Carminantonio Iannacone. Ambos tuvieron razones de peso para creerse dueños de la receta original de semejante manjar. Sea quien fuere, su contribución al final dulce de una mesa bien servida es invalorable.

RECETA: para 6 personas

INGREDIENTES

2 claras de huevo
2 yemas
100 g de azúcar
400 g de queso mascarpone
200 g de vainillas
175 cc de café
200 g de chocolate rallado
Cacao en polvo, c/n

PREPARACIÓN

1. Hacer un café bien fuerte. Dejar enfriar.

2. En un bol, montar las claras a punto nieve y reservar. En otro recipiente, batir las yemas junto con el azúcar hasta lograr consistencia espumosa.

3. Agregar el mascarpone poco a poco y seguir batiendo. Incorporar las claras montadas y mezclar con una espátula, realizando movimientos envolventes.

4. En un molde rectangular colocar una capa de vainillas empapadas en el café. Cubrir con una capa de la crema de mascarpone y espolvorear con la mitad del chocolate rallado.

5. Repetir la operación hasta lograr otra capa de vainillas, crema de mascarpone y chocolate rallado.

6. Por último espolvorear con cacao en polvo y guardar en la heladera un mínimo de tres horas o toda la noche, como para que la crema tome cuerpo y consistencia.