Jueves 29 de Octubre de 2020

ADEMÁS DE SUS PAISAJES SERRANOS, LA CIUDAD DE TANDIL SORPRENDE CON UNA SOFISTICADA OFERTA GASTRONÓMICA Y UNA POTENTE AGENDA CULTURAL. TARDES DE SOL Y UN ABANICO DE PROPUESTAS NOCTURNAS PARA UNAS VACACIONES INOLVIDABLES.

Entre calores furibundos y heladas estrepitosas, el final de la primavera en el centro-sudeste de la Provincia de Buenos Aires va de los nubarrones a los cielos estrellados. “Tandil ha ido creciendo y ha ido inventando actividades para cuando no te acompaña el clima. La propuesta fue cambiando. Antes se enfocaba en la gastronomía y la naturaleza. Hoy acompaña fuertemente la cultura y hay artistas locales haciendo un trabajo increíble”, dice Diego Fernández, responsable de Marketing del Instituto Mixto de Turismo. A 390 kilómetros de Buenos Aires, esta ciudad fundada en 1823 con el nombre Fuerte Independencia, amplía su potencial y les agrega opciones a los paseos tradicionales por el Cerro Centinela o la Piedra Movediza.


LA CIUDAD AMPLÍA SU POTENCIAL Y LES AGREGA OPCIONES A LOS PASEOS TRADICIONALES POR EL CERRO CENTINELA Y LA PIEDRA MOVEDIZA.
Foto: gentileza ConoceLaProvincia.com

La cultura todavía no figura en los folletos pero rebrota en las calles anchas y limpias. Rock, historia, arte: el piberío –y no tanto– no se calla, propone, inventa, festeja, discute. Hay muestras fotográficas, presentaciones de libros, cines, recitales y teatro under. Desde este año, los museos se adhirieron a la tradicional Noche de Los Museos y liberaron sus molinetes a los estudiantes, adeptos a las pinturas clásicas y curiosos que quieren entretenerse o aprender. La creencia popular ubica a Tandil como destino para acampar, hacer trekking por los senderos de sus sierras y comprar unos salames antes de pegar la vuelta, pero la ciudad creció y tres o cuatro días no alcanzan para saborear el menú completo y no perderse ninguna de sus atracciones.

Por ejemplo, el Parque Independencia, que tiene 95 años y es un palco perfecto para contemplar cómo se hunde la ciudad cien metros más abajo y se ensancha la estepa en todas las direcciones. En la ruta cervecera aparece Tandilia, que funciona como bar y como fábrica en el mismo lugar. Cada plato tiene un producto característico de la ciudad y cada individual la imagen de alguna de sus figuras populares, como los tenistas Juan Martín del Potro, Pico Mónaco o Mariana Zabaleta. También aparecen el ilusionista René Lavand y el cantautor y poeta Facundo Cabral, que no nacieron en Tandil pero vivieron muchos años acurrucados entre sus sierras.


TRES O CUATRO DÍAS NO ALCANZAN PARA SABOREAR EL MENÚ COMPLETO Y NO PERDERSE NINGUNA DE SUS ATRACCIONES.

El primer fin de semana de noviembre se celebró la Fiesta del Salame y el Cerdo y el 3er Congreso de la Cadena Porcina. Chacinar es una iniciativa para darles visibilidad a los productos regionales y descubrir por qué la calidad es tan buena. El predio Arturo Illia, en el acceso al Parque Independencia, colapsó de familias que degustaron los mejores salames del país bajo un redondel de fuego que quemaba la razón. Con la participación del Intendente Miguel Ángel Lunghi, se vieron especialidades de chacinados y cortes de cerdos, porkers y embutidos, los procesos en la etapa de producción de la carne y foodtrucks.
Alejandro Bonadeo, Director de Turismo de Tandil, puso el acento en “integrar las diferentes actividades a lo largo del año para que sea accesible para la familia que va a alojarse en un hotel o cabaña o en un camping”, porque “los turistas no solo se transportan a otro espacio sino también a otro tiempo”.

ORGULLO TANDILENSE

CUANDO HACE 5 AÑOS EL MINISTERIO DE AGRICULTURA, GANADERÍA Y PESCA DE LA NACIÓN APROBÓ LA DENOMINACIÓN DE ORIGEN PARA EL SALAME TANDILERO, SE HIZO UN ACTO DE JUSTICIA. EL PRODUCTO, QUE HONRA LA CALIDAD DE LA EXCELENTE MATERIA PRIMA DE LA ZONA, ES UNA COMBINACIÓN DE DISTINTAS CARNES MOLIDAS, CONDIMENTADA A LA MANERA DEL FUET ITALIANO Y AFELPADA EN SU EXTERIOR POR HONGOS NATURALES QUE SÓLO HABITAN EN LA REGIÓN.

Tandil también es sede de varios equipos de fútbol que aprovechan su tranquilidad, la armonía que otorgan sus paisajes y sus pájaros, para hacer la pretemporada lejos del bochinche de la Capital y con espacios de entrenamiento preparados para el alto rendimiento y la puesta a punto de los jugadores antes de la competencia oficial.
Pero hay más: desde hace diez años, Matías Lucas experimenta con el viñedo Cordón Blanco, que hasta ahora da tres variedades de vinos: Cabernet Franc, Sauvignon Blanc y Merlot. “Es un proyecto antagónico porque este tipo de cultivo no se había llevado adelante por la forma de plantación, por los suelos y climas”.
Una buena cepa entre fiambres deliciosos, paseos sin reloj, vegetación, historias emblemáticas, el piberío encendido. “Hay cada vez más energía. Muchos jóvenes quieren ayudar”, dice Ramón Miquelot, productor audiovisual, veintipocos, de la ciudad que le sumó, a su enorme tradición, el empuje de una generación que la quiere convertir en un faro del arte, el conocimiento y la cultura.