Miércoles 21 de Octubre de 2020

UN PAISAJE IMPOSIBLE COMPUESTO DE FORMACIONES GEOLÓGICAS QUE DESLUMBRAN POR SU DIVERSIDAD, TAMAÑO Y COLORES AGUARDA EN LA PROVINCIA DE LA RIOJA. AQUÍ, UNA VARIEDAD DE EXCURSIONES PARA CONOCERLO Y UNA GUÍA RÁPIDA PARA NO PERDERSE NADA DE ESA REGIÓN ENCANTADA DE NUESTRA GEOGRAFÍA.

Caminar a la sombra de formaciones que parecen edificios de 50 pisos, con paredes gigantes de color rojizo. Circular entre grietas de perfecto corte, erosionadas por el viento a lo largo de los siglos. Observar la historia del planeta Tierra con solo mirar los colores de una montaña. Todo esto puede pasar si se visita el Parque Nacional Talampaya. Este lugar único está ubicado sobre el centro oeste de la provincia de La Rioja y junto con el sanjuanino Parque Provincial Ischigualasto conforma una unidad geológica y geográfica que fue declarada Sitio de Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El parque posee una superficie de 215.000 hectáreas pertenecientes a la ecorregión Monte de Sierras y Bolsones, que comparte con el Valle de la Luna. Hay dos formas de ingresar: en un auto particular por cuenta propia o con una excursión. Si se toma la primera opción, se podrá llegar con el auto hasta el estacionamiento del Área de Servicios, que cuenta con confitería, proveeduría, campamento agreste, duchas y sanitarios. Una vez allí los visitantes deberán realizar los recorridos por los circuitos turísticos en compañía de guías habilitados. Lo más recomendable es contratar alguna de las excursiones que ofrece Rolling Travel –la concesionaria oficial– para adentrarse en el parque y sus misterios, con los rastros de los dinosaurios y las historias del planeta. Los amantes de los recorridos a pie y del contacto con la naturaleza pueden inclinarse por las propuestas de la Asociación Civil de Guías del Parque Nacional Talampaya, que ofrece trekking y mountain bike por el Cañón, el Gran Mirador y por la Quebrada Don Eduardo, con valores que arrancan en los $500. Quienes tengan la suerte de coincidir con el plenilunio (dos días antes, durante y dos días después de la luna llena), se realizan excursiones nocturnas por el Cañón de Talampaya bajo la luz de la luna.

Entrada al parque
Tarifa general: $300 Nacionales: $40 Niños de 6 a 12 años: $70 Provinciales, estudiantes secundarios o universitarios: $60 Residentes locales, jubilados y pensionados, menores de 5 años y discapacitados: GRATIS
Camping
Tramitando el permiso, se puede acampar dentro del parque por un costo diario. Cuenta con baños, asadores, merenderos y estacionamiento. Se recomienda llevar una carpa que soporte fuertes vientos y bolsa de dormir para temperaturas extremas, ya que en invierno la mínima puede llegar a -10 oC.
Horarios
En temporada alta (de marzo a septiembre) se puede ingresar de 8.30 a 16.30.

MÁS QUE ROCAS:

Con el Parque Nacional Talampaya como gran atractivo, el departamento riojano de General Felipe Varela se impone como una excelente opción turística. Hay muchos otros sitios para conocer en este rincón del país, que se va consolidando entre quienes buscan tranquilidad y aire puro lejos de las multitudes y cerca de la naturaleza. Villa Unión del Talampaya, cabecera del departamento, es la base ideal para recorrer el oeste de la provincia. Cuenta con atractivos como el embalse lateral y, a cuatro cuadras de la plaza principal, el Mirador La Loma, que permite apreciar la inmensidad del Valle del Bermejo y de la Precordillera de Los Andes. También se puede hacer trekking; circuitos –a caballo, en bicicleta, en moto, en cuatriciclo o en vehículos todo terreno–, avistaje de aves y flora autóctona y recorridos nocturnos alumbrados por la luna llena. Cruzando el Río Bermejo desde Villa Unión se llega a Banda Florida, un pueblo que conserva las casas de adobe y las antiguas fincas que aún siguen dando sus frutos; desde aquí se puede hacer la excursión al Cañón del Triásico en 4×4. Si en cambio tomamos la mítica Ruta 40 hacia el oeste, llegaremos al Vallecito Encantado, un sitio que parece parte de otro planeta, con atractivas geoformas y colores cambiantes. De vuelta en la ruta, Guandacol guarda sitios como la Quebrada del Alazán, la Casa de Felipe Varela, el Olivo Histórico, las teleras de Unay o el antiguo establecimiento minero San Bernardo para recorrer y pasar tiempo disfrutando de su gente. Y más: están los pintorescos Pagancillo, puerta de ingreso al Valle del Bermejo; Los Palacios, cuna del vino casero del Valle del Bermejo; Aicuña, un pueblito con menos de 400 habitantes que parece detenido en el tiempo, y la Cuesta de Miranda, para tomar unas panorámicas de ensueño. Para concluir hay que hacer la excursión al Cañón de Anchumbil y para terminar mejor todavía, probar las delicias locales: membrillos al malbec, uvas a la grapa, nueces, aceitunas, chivitos, humitas, empanadas, dulce de cayote y quesillo de cabra.

EN TALAMPAYA SE PUEDE OBSERVAR LA HISTORIA DEL PLANETA TIERRA CON SOLO MIRAR LOS COLORES DE UNA MONTAÑA.