Miércoles 21 de Octubre de 2020

El sabor de lo ancestral puede caber en una simple cebolla. Cuando esa alquimia denominada “cocina francesa” decide hacer su magia y mediar entre esta hortaliza, el pan y el queso (nótese lo sencillo de la ecuación), el resultado es este plato calórico y exquisito que según algunas versiones nació en el parisino mercado de Les Halles, el más grande del mundo. Una especie que tiene asidero pero no es la única que ha dado vuelta a lo largo de los siglos: también se atribuye la difusión de la receta al rey Luis XV, quien, según de dónde venga la historia, o bien la creó volviendo de una cacería, cuando no encontró en su despensa más que cebollas, manteca y champaña, o bien tomó la idea del Duque de Lorena, quien probó la sopa en la región de Champagne y quedó maravillado. De todos modos, como muchas preparaciones clásicas, la soupe à l’oignon fue alimento de las clases menos favorecidas gracias a los pocos ingredientes utilizados. Referencias múltiples que no distraen de un dato principal y plato a plato se ha vuelto un hecho innegable: esta sopa significa Francia.RECETA:

3 porciones Ingredientes 2 cebollas blancas 1 cebolla morada 1 cda de manteca 1 cdita de azúcar 1/2 vaso de vino blanco 750 cc de caldo de verduras (o de pollo o carne) Tomillo, c/n 2 hojas de laurel 1 pan mediano Queso gruyere
1 diente de ajo Sal y pimienta, c/n

PREPARACIÓN:

1- Cortar las cebollas al medio y luego a lo largo, no demasiado finas, de más o menos 3 mm.

2- Llevar una olla a fuego fuerte y colocar la manteca. Cuando se haya derretido, agregar las cebollas y la cucharadita de azúcar. Remover por 1 minuto.

3- Bajar el fuego a mínimo, tapar y cocinar durante media hora. Revolver cada tanto, siempre a fuego bajo ya que las cebollas deben caramelizarse, ablandarse y tomar color.

4- Una vez logrado esto, agregar el vino. Subir el fuego a medio y remover unos minutos hasta que el alcohol evapore.

5- Agregar el caldo. Salpimentar a gusto. Sumar el tomillo (una cantidad mínima) y las hojas de laurel. Tapar la olla y cocer a fuego bajo unos 45 minutos.

6- Aparte, cortar el pan en rebanadas y llevarlas a horno hasta que estén doradas de ambos lados. Al sacar, frotar sobre ellas un diente de ajo. Reservar.

7- Una vez que esté la sopa, servirla en cazuelas individuales colocando las rodajas de pan en la superficie. Luego sumar una lluvia de gruyere rallado.

8- Llevar las cazuelas a horno o gratinador hasta que el queso se haya fundido y se dore. Servir bien caliente.