Lunes 19 de Octubre de 2020

DUEÑA DE UNO DE LOS ROSTROS MÁS BELLOS DE LA PANTALLA, SU IDILIO CON EL PÚBLICO LLEVA MÁS DE DOS DÉCADAS… Y CONTANDO. DESPUÉS DE INTERPRETAR A SUSANA GIMÉNEZ EN LA SERIE DE MONZÓN, VOLVIÓ AL PRIMER TIME CON NUEVO LOOK Y UN PERSONAJE QUE CONQUISTÓ INMEDIATAMENTE A UNA AUDIENCIA QUE SIEMPRE LA ESTÁ ESPERANDO.


Heroína de telenovelas, actriz de cine, líder de tendencias, desprejuiciada, libre, así es Celeste Cid, la favorita de los flashes. Debutó en Chiquititas en 1997 y luego protagonizó una colección de éxitos en cine y televisión hasta Monzón, la biopic del boxeador femicida donde tuvo un rol soñado: hacer de Susana Giménez en la época de La Mary. Hoy protagoniza Separadas, la nueva ficción de El Trece junto a Gimena Accardi, Julieta Nair Calvo, Marcela Kloosterboer, Mónica Antonópulos, Julieta Zylberberg y Agustina Cherri, que suma mirada de género al horario central de la televisión en tiempos en donde el girl power es todo.

–¿Cómo vivís ser parte de este dream team femenino en el horario central de un canal líder?

–Estamos contentas con que, por lo pronto, se haya decidido que la ficción del año esté encabezada por voces femeninas. En este contexto y siempre, recordamos que la productora Pol-Ka tiene un historial de contar historias femeninas. En este momento, con la responsabilidad que conlleva, estando atentos a los temas del día. Más allá de la actuación, nos cuestiona a nosotras como personas todo eso puesto sobre la mesa.

–¿Qué podés contar de tu personaje?

–Soy Martina Rivero, una DJ, sin hijos, sin reflexión sobre su vida y profesión, que se pone en juego a partir de una estafa y de algún modo eso la obliga a crecer, haciéndose cargo de otros horarios y temas, poniéndose a trabajar con el resto del equipo de mujeres para llevar adelante un negocio; es libre, e intenta ser fiel a sí misma.

–¿Es totalmente libre?

–Eso de no estar atada tal vez es una forma de preservarse, un temor a cierta intimidad, estar atenta a cierta desconfianza porque tal vez le han hecho daño en otras oportunidades o lo que fuera. No es que es una mujer frívola, que va de un lado al otro, sino que tiene sus motivos para que esa libertad sea algo que asimile con el tiempo, es muy fiel a lo que siente.

–¿Es más difícil hacer televisión en estos tiempos, donde, por ejemplo, antes de emitirse el programa una foto del elenco generó polémica en las redes sociales?

–Es un momento en donde de antemano cuestionamos todo. Hay una mirada atenta a cosas que hemos comprado en otro momento y ahora

ya no, hoy nos animamos a cuestionar, a veces demasiado rápido. Hay una cosa reactiva a nivel social que está buena y por momentos ni siquiera se ve qué cosa se está cuestionando. Es algo bienvenido aunque a uno lo inquieta, te hace estar atento a esa mirada. 

–¿Creés que Separadas puede sumar reflexión sobre algunos temas asociados al feminismo y la mujer?

–Todo suma para que se pueda hablar de eso y bienvenido el tiempo para que se haga esto. Tampoco es que tenemos todas las respuestas bajadas a tierra, es un momento que invita más a cuestionarnos que a respondernos. El tiempo irá respondiendo todas estas preguntas, pero ya está bueno estar atentos a discutir escenas y ver cómo se arman. Pero hoy es un tiempo en donde nos detenemos a pensar qué postura tomamos con diferentes cosas y desde ese lugar, bienvenido sea.

–Siendo madre de dos hijos varones, ¿cómo vivís este momento de la lucha por la igualdad de derechos de las mujeres?

–A mí me pasa que teniendo hijo adolescente él trae los temas, sus quince años son muy distintos. Mi generación ni se planteaba algunas cosas y hoy los pibes tienen cosas claras, algunas ya son indiscutibles como valores, cosas solventes. En ese sentido trae mucho material hasta por momentos para invitar a pensar, y eso me conmueve, porque ves que hay algo que está funcionando; aprendo escuchándolo.

–¿Buscás papeles involucrados con esto y con tu pensamiento?

–Sí, en general va de la mano con lo que estás tratando y desde qué lugar te toca y repercute. Es tan largo el camino de cambio y cosas… si bien avanzamos, falta mucho aún. Es importante tener consciencia de que estas cosas resuenan en el ámbito o la gente que te rodea, pero te alejás un poco y todo sigue muy encriptado. Creo que está bueno que haya un trasfondo si está acompañado de una idea.

–Hace poco interpretaste nada más ni nada menos que a Susana Giménez. ¿Fue un desafío mayor encarnar a alguien contemporáneo?

–Encontrar una identidad sin olvidar la figura real. Porque es una historia que vivió, es delicado, mientras lo filmamos me liberé y entendí que es una recreación y traté de entregar la mayor verdad posible. Lo que hice fue sobre la filmación de La Mary, me agarré mucho de eso, ella como actriz fue muy entregada, con escenas arriesgadas, intenté recrear eso.

–¿Fue complicado no caer en la imitación?

–Tuvimos muchas escenas de reproducción idéntica de planos, de ropa que se mandó a hacer igual, lo vimos y era tratar de llegar a eso mismo. Al principio traté de llegar a hablar como ella, hice algo con una fonoaudióloga, pero después entendí que no era una imitación, sino una recreación. Lo complicado era recrear cuando decían “corte”, tratamos de generar un vínculo con Mauricio Paniagua (Monzón en la juventud) y ver qué les pasaba a

ellos en el set de filmación, ver cómo esta mujer que viene de brillar se topa con este hombre que la patotea. También divertirnos con lo que íbamos haciendo.