Sábado 31 de Octubre de 2020

A 25 AÑOS DE SU CONSAGRACIÓN EN CANNES, LA SEGUNDA PELÍCULA DE QUENTIN TARANTINO ES HOY UN CLÁSICO INDISCUTIDO DEL CINE. ESTRENADA EN ARGENTINA COMO TIEMPOS VIOLENTOS, MARCÓ UNA NUEVA FORMA DE CONTAR HISTORIAS Y PUSO PARA SIEMPRE A SU DIRECTOR EN EL MAPA DE LOS REALIZADORES MÁS INFLUYENTES DEL MUNDO.

Hay pruebas de que el paso del tiempo convierte cualquier discusión en fútil. Por ejemplo la que aquel 23 de mayo de 1994 agitó las aguas de buena parte de la crítica internacional de cine, que no comprendía cómo Tiempos violentos, la segunda película de Quentin Tarantino después de Perros de la Calle (Reservoir Dogs, 1992), se alzaba con la Palma de Oro del Festival de Cannes en detrimento de filmes como Caro Diario o A través de los olivos. Que un director casi debutante (y bastante desconocido) les torciera el brazo a los consagrados Nanni Moretti y Abbas Kiarostami (y había más firmas) a caballo de una película violenta, irreverente, episódica pero sin respetar la cronología de los hechos y con diálogos que en apariencias no conducían a ningún lugar, plagados de referencias a la cultura popular, parecía abrir un frente nuevo –el de los realizadores/cinéfilos que devoraban géneros y cientos de películas de cualquier clase para luego regurgitarlos en artefactos posmodernos– que los cultores del cine “de festivales” no estaban dispuestos a aguantar. Ahí está como prueba la ceremonia de premiación (se puede ver en YouTube), con una mujer del público desgañitándose en contra de la decisión del jurado presidido por Clint Eastwood.
Sin embargo, si a 25 años de aquella consagración se espera con ansias cada película de Tarantino (este año llegará su opus número 9, Once Upon a Time in Hollywood) es porque Tiempos violentos es, sino una obra maestra, un film parteaguas en muchos sentidos. El guion, firmado por Tarantino y Roger Avary, estuvo terminado en enero de 1993. Por desinteligencias con Columbia TriStar, que se encargaría de la distribución, fue a parar a manos de los capos de Miramax, Bob Weinstein y su hermano, el hoy caído en desgracia Harvey. A diferencia del jefe de TriStar, Mike Medavoy, que lo encontró “demasiado demente”, el guion cautivó a los Weinstein. Así, Tiempos violentos se convirtió en la primera película que Miramax financió por completo. El presupuesto inicial fue de 8,5 millones de dólares, pero la presencia de Bruce Willis en el elenco le significó a la productora 11 millones adicionales para la distribución mundial. Hoy su participación, así como las de John Travolta, Uma Thurman y Samuel L. Jackson, figuran en cualquier antología de clásicos del cine. El título del film remite al pulp, un subgénero literario de gran popularidad entre 1920 y 1950, que llegaba en revistas de encuadernación rústica. Historias policiales, de suspenso o de terror, contadas en un estilo seco y directo, fueron la inspiración para Tarantino y su socio creativo, que armaron un collage de situaciones que parecen inconexas pero terminan unidas por un hilo que la trama va cosiendo de a poco y con paciencia.

 

 

 

EL TÍTULO DEL FILM REMITE AL PULP, UN SUBGÉNERO LITERARIO DE GRAN POPULARIDAD ENTRE 1920 Y 1950, QUE LLEGABA EN REVISTAS DE ENCUADERNACIÓN RÚSTICA.

 

 

 

 

Cada espectador tiene su favorita: la disquisición de Vincent (Travolta) y Jules (Jackson) sobre hamburguesas y otras yerbas; el twist que bailan Vincent y Mia (Thurman) en el Jack Rabbit Slim; la cita bíblica que Jules recita antes de emprenderla a los tiros contra el hombre que traiciona a su patrón; la sobredosis de Mia, inyección de adrenalina incluida; la genial escena del reloj (con Christopher Walken); el segmento llamado “The Bonnie Situation”; el robo de la cafetería y sus dos instancias; el drama puertas adentro de la casa de antigüedades entre Marsellus (Ving Rhames), Butch (Willis) y sus dos secuestradores. Un pastiche cool novedosísimo para la época y luego copiado hasta el hartazgo por directores con menos talento y paciencia que Tarantino. Un hombre que a los treinta y pocos años entendió que podía cambiar la historia del cine. O por lo menos encauzarla hacia la modernidad.

 

 

CINE + MÚSICA

Tarantino no apeló a una banda de sonido compuesta expresamente para el film, sino que revolvió en su memoria musical (y en la de varios amigos que lo asesoraron) para un soundtrack hipnótico compuesto por 9 canciones –más algunos fragmentos de diálogos– donde se mezclan rock, música surf, pop y soul. Una colección de temas que logró el mismo impacto que la película.