Domingo 25 de Octubre de 2020

EL FILTRO DEL PASADO

LAS CÁMARAS TIPO POLAROID SON UN HITO DE LA NOSTALGIA. EN MEDIO DEL ÉXITO DE INSTAGRAM Y DEL RETORNO DE LA ESTÉTICA VINTAGE, LA FOTOGRAFÍA INSTANTÁNEA VOLVIÓ PARA QUEDARSE. VERSIONES MODERNAS Y PROPUESTAS QUE COMBINAN LA TECNOLOGÍA CON OBJETOS DE CULTO ADORADOS POR LOS HIPSTERS.

Lo retro está más vigente que nunca. Los cassettes, tocadiscos y vestidos de la abuela salen de la baulera y se imponen como una tendencia entre los jóvenes cosmopolitas. En un mundo donde reina lo virtual, cada vez son más los que eligen un camino alternativo y buscan volver a lo analógico. El culto de lo vintage está de moda y la Polaroid no se queda atrás. La cámara de instantáneas que fue furor a mediados del siglo pasado, hoy es un objeto preciado por los coleccionistas y las nuevas generaciones. La primera cámara capaz de revelar las fotos en sólo 60 segundos fue la Polaroid 95. Llegó en 1948 y revolucionó el universo de la fotografía: ya no había que esperar horas y revelar dentro de un cuarto oscuro; la posibilidad de inmediatez deslumbraba al mundo entero y estaba al alcance de cualquiera. El inventor, Edwin Herbert Land, la creó para satisfacer los caprichos de su pequeña hija de cinco años, que deseaba ver las fotos al instante de ser tomadas.


SE ABRIÓ EL JUEGO

Claro que el renovado reino de la fotografía instantánea disparada por dispositivos analógicos no le pertenece sólo a Polaroid. El gigante japonés FujiFilm aporta las bellas Instax Mini 9, Instax Mini 90 Neo Classic (con hermoso diseño retro) y la Instax Wide 300. Por su parte, la marca hipster Lomography presenta las Lomo Instant Automat Glass y la Instant Wide (y los modelos siguen). La lista cierra con dos preciosuras exclusivas: la Leica Sofort y la Mint InstantFlex TL70 2.0.


Así fue como el esfuerzo de un padre para hacer realidad los sueños de su hija se transformó en un invento que marcó un antes y un después. El éxito fue rotundo, se vendieron millones de unidades y el sistema se siguió perfeccionando. En la década del sesenta llegó el modelo automático Polaroid Land, que tenía película a color y fue un best seller de la marca. Andy Warhol, en Nueva York, la usaba para hacer retratos instantáneos a personalidades como Mick Jagger, Yoko Ono, John Lennon y Alfred Hitchcock. Así cautivó al público masivo que comenzó a ver en la Polaroid un objeto fetiche típico de la movida del pop art. Los 70 fueron la época de esplendor: Polaroid llegó a facturar más de 500 millones de dólares por año y se instaló como un nuevo medio de expresión. Hace unos años, con las facilidades de los teléfonos celulares y las cámaras digitales, la Polaroid pasó a formar parte de un pasado obsoleto y en 2007 la empresa dejó de fabricarla. Pero como ya sabemos, la industria es cíclica y, luego de un breve ocaso, regresó en 2009 con una apuesta fuerte: transformar lo retro en tecnología moderna. Así nació la Polaroid Snap, un dispositivo –esta vez digital– con imagen en HD e impresora color que mantiene el icónico modelo de 1947. Hoy existen en el mercado cámaras instantáneas de 14 megapíxeles, zoom óptico, baterías recargables y pantallas LCD que permiten retocar las fotos antes de imprimirlas y compartirlas en las redes sociales. ¿Lo último? Una cámara estilo Polaroid –la Instagif NextStep– que permite ver GIFs animados en un pequeño cartucho que el equipo expulsa automáticamente. En un mundo donde las novedades no dejan de sorprender, la capacidad de reinventarse y de adaptarse a las nuevas tecnologías es la única manera de sobrevivir en el mercado. Polaroid supo aprovechar el boom Instagram y reactivar el deseo de transformar lo efímero en un recuerdo para toda la vida.