Jueves 29 de Octubre de 2020

LA EXPERIENCIA DE VERANEAR JUNTO AL MAR SE RENUEVA CON PARADORES SUSTENTABLES Y PROPUESTAS PARA UN CONTACTO MÁS CERCANO Y COMPROMETIDO CON LA NATURALEZA. UNA TENDENCIA MUNDIAL QUE LLEGÓ A NUESTRAS PLAYAS PARA QUEDARSE.El perfil de la costa atlántica está cambiando. En el partido de Pinamar, el Plan de Reconversión del Frente Marítimo demolió varias decenas de balnearios antiguos para darles paso a nuevas estructuras hechas de madera, con diseños ecosustentables y una arquitectura más moderna. Entre otras mejoras, se limitó su superficie ampliando el espacio público de playa del 17% al 50%. Ahora la playa es la protagonista y se nota. En Cariló hay paradores que son un hit año tras año, Hemingway es uno de ellos. Con su estilo relajado y una construcción hecha con materiales livianos y desmontables, invita a los turistas a disfrutar de una propuesta descontracturada, con terraza vidriada y vista al océano. “Su estructura se encuentra elevada del nivel natural del médano para permitir la dinámica de los vientos y el efecto sobre la duna. Además, fue construido totalmente en madera que salió de bosques plantados exclusivamente con el fin de producirla”, explica Laura Bernaola, la arquitecta del proyecto. Al norte de Pinamar, el balneario Rada Beach tiene todo lo necesario para estar de moda: cocina de autor a cargo del chef Pedro Demuru, una muy buena bodega y arquitectura moderna con estética cool. El Rada está construido sobre pilotes que cuidan los médanos, tiene ventanales que aprovechan al máximo la luz natural y posee una terraza con deck de madera y sillones, ideal para tomar un trago al atardecer. Además, en temporada alta hay clases de stretching, running, entrenamiento funcional y baile rítmico, además de sus clásicos torneos de vóley, fútbol, tenis y beach handball.EL PLAN DE RECONVERSIÓN DEL FRENTE MARÍTIMO ABARCÓ LOS 22 KILÓMETROS DE COSTA DE PINAMAR, OSTENDE, VALERIA DEL MAR Y CARILÓ.

Pionero local del glamping (camping con glamour), el proyecto Alterra reutilizó containers para agrandar un espacio que ya existía. “Combinamos una galería de arte diseñada por el arquitecto Clorindo Testa con los ateliers. Le sumamos habitaciones, pero en vez de construirlas de manera tradicional, lo hicimos con contenedores que trajimos del puerto de Buenos Aires.

Emplazamos las viviendas sin tocar el ambiente, procurando talar la menor cantidad de pinos posible”, explica la diseñadora Silvana Spina, directora del emprendimiento. Con eje en la sustentabilidad tiene cocinas eléctricas de bajo consumo, parrillas a leña y cestos para separar la basura orgánica de la reciclable. “Nuestra misión es transmitir el lema ‘estadía natural’ en los poquitos días que se quedan los huéspedes. Les enseñamos a reutilizar los residuos, a cuidar la ropa blanca y les ofrecemos una huerta orgánica con plantas y especies aromáticas para condimentar las comidas”, resume Silvana. Costa Esmeralda, la novedad de la zona, cuenta con un programa de reciclado que nació para posicionar al lugar como un destino sustentable. “Costa Recicla buscó desde un principio generar una opción de separación de residuos, invitando a los vecinos a separar los materiales reciclables de aquellos que van a la basura en sus hogares. El material es recolectado periódicamente por una cooperativa, y los grandes generadores de basura del barrio (los paradores Punta Norte y Cabo Suelto, la proveeduría y los club house) también participan de la campaña: ellos reutilizan el cartón de las cajas, el film de los packs de gaseosas y las botellas plásticas de bebidas”, detalla el gerente de Proyectos de Eidico, Santiago Valledor. Además, el barrio cuenta con un sector deportivo en el que funciona un patio gastronómico con food trucks, que se desarma cuando termina la temporada sin dañar el medioambiente. Adoptar buenos hábitos y disfrutar con conciencia del tiempo libre es, en definitiva, algo que nos beneficia a todos.