Jueves 29 de Octubre de 2020

LOS PASEOS EN AVIÓN SON LA PROPUESTA IDEAL PARA VOLVER A DESLUMBRARSE CON LAS BELLEZAS NATURALES DEL SUR ARGENTINO. LOS BOSQUES VÍRGENES Y LOS LAGOS MÁS CRISTALINOS DEL MUNDO VISTOS DESDE LA ALTURA.Hay bellezas que relucen desde nuevas perspectivas. En la provincia de Chubut, el Parque Nacional Los Alerces (Patrimonio Mundial de la Unesco) y los alrededores del Valle de Esquel y de Trevelin constituyen un área privilegiada: las copas añejas de esos árboles a los que se abraza en grupo, casi tocando el infinito; el glaciar Torrecillas; los cerros nevados; los matices de los viñedos; el paso presuroso de un río de montaña y la inmensidad de los lagos, todo se ve diferente desde el aire.

A la manera de los singulares bush flyings de Alaska, en el extremo noroeste del continente, los paseos aéreos se hacen en aviones Cessna 152, de ala alta y tren de aterrizaje fijo en triciclo: un clásico de los paseos turísticos aéreos para viajes individuales. Se trata de una propuesta que atrae a los aventureros, gustosos de las experiencias sensoriales diferentes; pero también es una divertida excursión familiar y un foco de atracción para aquellos turistas que ya conocen la región y no quieren perderse de nada.Hasta los lugareños, nativos o radicados en la zona, se conmueven al admirar los mismos paisajes que trashuman a diario, como una pintura cuyo marco es esta deslumbrante región. Los lagos inmensos que en Trevelin y Esquel parecen lejanos, en estos viajes en avión emergen desde la nada complementando una paleta de texturas de inimaginable hermosura. Muchos de los paisajes que se observan en un vuelo de bautismo toman varios días de excursiones en auto o caminando. Incluso algunos son inaccesibles de otra manera. Esa es, precisamente, una de las virtudes de la propuesta: una singular, irrepetible y condensada manera de disfrutar de todos los paisajes juntos en menos de una hora.

Aunque la duración de los paseos depende del destino y el recorrido, se calcula que un vuelo de bautismo dura completo unos treinta minutos, con chequeo del avión, puesta en marcha, carreteo y poco más de un cuarto de hora en el aire.

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES, LOS PASEOS AÉREOS BRINDAN LA OPORTUNIDAD DE REGISTRAR IMÁGENES DESDE UN PUNTO DE VISTA NUEVO Y SORPRENDENTE.El clima de la zona de Trevelin es ideal, ya que el aire es estable en los valles, a diferencia de locaciones cercanas a ríos, lagos o montañas, donde las condiciones son más inestables. Cuando hace frío, el aire tiene mayor densidad y suma estabilidad a los vuelos; en tanto que con el calor, el avión se vuelve más liviano. A lo largo del año, el paisaje va mutando del blanco invernal al desbordante verde de los pastizales y los campos sembrados en primavera y verano. En esta época del año se puede volar desde que asoma el primer rayo de sol hasta que el último se va apagando. Pero las horas ideales son, precisamente, las primeras de la mañana y las últimas de la tarde, cuando el viento es más amable. Además, no hay como la aurora y el crepúsculo para dejar que fluyan las emociones más profundas. Las llaman “las horas mágicas”, aquellas de la mejor luz, las de los contrastes, las de las sombras fantásticas y las nubes rojas.