Jueves 29 de Octubre de 2020

ALLÁ EN EL NOVECIENTOS

RECIENTEMENTE RESTAURADO, ESTE EDIFICIO SEÑORIAL DEL BARRIO DE RECOLETA DESLUMBRA CON SU ARQUITECTURA DE INFLUENCIAS FRANCESA E ITALIANA. LA BUENOS AIRES DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX, EN TODO SU ESPLENDOR.

Es como si toda una época estuviese retratada en un edificio. Estamos a comienzos del 1900 y la aristocracia argentina no se anda con remilgos a la hora de construir sus viviendas. Así es que el empresario Francisco Piccaluga contrata al arquitecto ítalo-suizo Domingo Donati para que diseñe este edificio correspondiente a la tipología residencial ¨Petit Hotel¨. La obra de Donati, que vivió durante cuarenta años en Argentina, en los cuales proyectó numerosos edificios de excelente calidad en Buenos Aires y Mar del Plata, se destaca por la incorporación de pequeños patios que abastecen de luz a los sectores más oscuros de la planta permitiendo desarrollar una multiplicidad y versatilidad de espacios poco frecuentes para este tipo de edificaciones. El estilo, muy de principios del siglo XX, se trata de una versión minimizada del ¨Grand Hotel¨, un tipo de edificación dominante en las preferencias de la aristocracia francesa. Son 2000 m2 distribuidos en 3 niveles, casa de servicio y jardín, y todo es de un nivel de detalle que impresiona y que marca a las claras el tipo de construcción que las familias acomodadas argentinas eligen ya sea para vivienda permanente o para visitas transitorias a la ciudad (los Piccaluga, de hecho, residen en sus dominios rurales, haciendas y estancias, ubicadas fuera del casco urbano). La opulencia en su máxima expresión. Hoy que han pasado casi 120 años desde su inauguración, el Palacio Piccaluga, en el exclusivo barrio de Recoleta, impresiona desde el vamos con su arquitectura ecléctica, donde se mezclan las influencias italiana (presente en la estructuración de la fachada, los estucos y la yesería en el interior) y francesa (la herrería y los vitraux). Una imponente escalera de mármol es el punto de partida que conduce a los diferentes niveles: el piano nóbile, que funciona como la planta social y de recepción (salas de estar, comedor oficial, fumoir y dressoir, etc.), y el segundo piso, donde se alojan las habitaciones (suite matrimonial con dos baños simétricos hacia la calle y cinco habitaciones con sus respectivos baños). La planta baja está reservada para los servicios (garaje, despensas, salas de máquinas y cocina) y el pulmón del edificio es un majestuoso jardín de 280 m2. Completa el espacio habitable una casa destinada al personal de servicio (tres habitaciones, un baño y garaje). Este precioso palacio fue restaurado hace poco y hoy es un lugar de visita para todo aquel que quiera retroceder en el tiempo e imaginar por dos o tres horas la vida de las clases altas de la Buenos Aires del Novecientos. Los recorridos son guiados por el reconocido arquitecto Alfonso Piantini –quien además es uno de los principales artífices de la restauración– y pueden hacerse de día, a partir de las 17, o en horario nocturno, desde las 20. Quienes escojan esta segunda opción podrán disfrutar de un show musical instrumental en vivo en el salón principal, como así también una degustación de exquisitos quesos y vinos en el enorme jardín interno.

Para visitarlo, consultar en www.palaciopiccaluga.com