Sábado 31 de Octubre de 2020

UNA CIUDAD VISTA DESDE ARRIBA ES OTRA CIUDAD. COMO SUCEDE EN OTROS CENTROS URBANOS DEL MUNDO, BUENOS AIRES OFRECE UNA SERIE DE PUNTOS DE OBSERVACIÓN EN ALTURA QUE DAN UNA PERSPECTIVA REAL DE SU BELLEZA Y ECLECTICISMO.

Las ciudades más importantes del mundo ofrecen la oportunidad de ser vistas desde las alturas. El punto de observación puede ser la cima de un clásico incorporado por propia fuerza a la agenda turística (el Empire State, en Nueva York; la Torre Eiffel, en París) o el piso 124 de una monumental construcción moderna (el edificio Burj Khalifa, en Dubai, el más elevado del planeta con sus 828 metros). Los ejemplos abundan y todos refuerzan la idea de que observar una gran metrópolis desde lo más alto da perspectivas reales de su trazado, permite apreciar su arquitectura y presenta a la vista ese perfil único y que le da identidad llamado skyline (línea del cielo), una forma del horizonte propia e irrepetible.

EL LLAMADO SKYLINE (LÍNEA DEL CIELO) ES UNA FORMA DEL HORIZONTE PROPIA E IRREPETIBLE.


Más modesta en cuanto a alturas (el edificio más elevado de la ciudad está pronto a inaugurarse: será la Alvear Tower, en Puerto Madero, con 238 metros), Buenos Aires no se queda atrás en lo que a vistas se refiere. Y un programa del Gobierno de la Ciudad (GCBA) llamado Miradores de Buenos Aires ofrece a vecinos y turistas la oportunidad de asomarse a la belleza y eclecticismo de una ciudad con río incorporado y donde están representados múltiples estilos arquitectónicos.

Según informa la Dirección de Patrimonio del GCBA, hoy son ocho los puntos desde los cuales la ciudad puede ser observada: la Galería Güemes (Florida y Rivadavia), el Edificio Libertador (sede del Ejército), el Club Alemán, donde funciona también el Instituto Goethe (Corrientes y San Martín), el Hotel Panamericano, la iglesia Santa Rosa de Lima (Pasco y Belgrano), la Fundación Cassará (Salta y Avenida de Mayo), la sede del Automóvil Club Argentino (Libertador y Tagle) y la Torre Monumental (más conocida como Torre de los Ingleses), en Retiro. De estos, son seis los incluidos en el programa referido, del que se puede participar completando una inscripción previa. Las excursiones son para un grupo reducido de personas y cuentan con la compañía de un guía y coordinador.
¿Qué ofrece cada uno en particular? El Club Alemán (Av. Corrientes 327) invita, desde las ventanas del restaurante Zirkel, a ver el estuario del Río de la Plata, edificios de Puerto Madero, Recoleta y Palermo, el Obelisco y una visión única de la calle Corrientes; el Hotel Panamericano (Carlos Pellegrini 551), desde su piso 23, brinda una perspectiva que abarca el sur y el norte de la avenida 9 de Julio; la Fundación Cassará (Av. de Mayo 1190/94) permite apreciar desde su mirador la belleza atemporal de la Avenida de Mayo; lo de la Galería Güemes (Florida 165) es clave: propone una visión del microcentro porteño enfocada en los cuatro puntos cardinales. De los últimos dos, la Basílica Santa Rosa de Lima (Av. Belgrano 2216) es la que une la majestuosidad de una cúpula (la suya) con la vista de otra, no tan lejana y análoga (la del Congreso de la Nación). Por su parte, el noveno piso del Automóvil Club Argentino (Av. del Libertador 1850) deja ver las aristocráticas residencias de Barrio Parque y las moles compactas que dominan el puerto de la ciudad.

El programa continúa durante el mes de agosto.
Informes en www.buenosaires.gob.ar/tramites/miradores-de-buenos-aires