Viernes 30 de Octubre de 2020

CONSTITUYE EL FENÓMENO DE VENTAS MÁS GRANDE DEL ARTE ARGENTINO EN EL ÚLTIMO SIGLO. PROLÍFICO, MASIVO Y SOLIDARIO, EL CHAQUEÑO QUE LLEGÓ A PINTAR 1500 CUADROS EN UN AÑO NO CREE EN LA INSPIRACIÓN Y APUESTA POR EL TRABAJO DIARIO.Milo Lockett pinta. Pinta en público, pinta en su galería pero a la vista de quienes pasen por la esquina, pinta en la costa, frente a veraneantes. Milo sabe que aquel estereotipo del artista torturado, escondido y recluido en su taller es parte del pasado. Por eso saca el arte a la calle, lo hace accesible para el común de la gente y hasta para los chicos. Y por eso también sabe que el rol del artista puede ser útil con otros fines: el de la solidaridad. Porque Milo Lockett no es solamente un pintor reputado en Argentina y en el exterior. Milo es, además, el pintor solidario del momento. #Amor #Arte #MiloEstaFeliz #ElArteSana. Con estos hashtags se ilustran muchas de las fotos que publica en su perfil de Instagram. Suele protagonizar subastas solidarias, obras con chicos trasplantados, regalos a jardines de infantes, trabajos para fundaciones de bien público, campañas para combatir el cáncer. Nacido en 1967 en Chaco, saltó de la industria textil al mundo artístico en plena crisis de 2001 y es hoy uno de los creadores más conocidos por el gran público.
No es casual. Él sostiene que “el concepto del artista escondido es de otra época, de hace 50 años” y opta por un contacto cercano con el público a través de espectáculos de pintura en vivo, talleres y charlas. Además de numerosos shows programados, suele vérselo trabajando y saludando a sus fans en su galería vidriada en la transitada esquina de Humboldt y Cabrera, en Palermo. Desde ya, los vaivenes del mercado no le son indiferentes, sabe que el posicionamiento local e internacional le ofrece “la posibilidad de estar bien en lo emocional y en lo económico” y, al mismo tiempo, lo convoca a comprometerse con la sociedad. “Si queremos tener un mundo mejor tenemos que participar de ese mundo, de esa construcción, y no quedarnos únicamente en el discurso”, sostuvo y así explicó qué lo motiva para participar en tantas actividades solidarias. Hace unos meses viajó a China tras un nuevo desafío: ir hacia una cultura que no conoce y que tampoco lo conoce a él y vender allí su obra. Lejos de amedrentarse, Milo está acostumbrado a reinventarse: en 2001 tenía una empresa textil y se fundió. Ante esa contingencia decidió retomar la pintura que tantas satisfacciones le había traído cuando era chico y estudiaba dibujo a contraturno mientras completaba la escuela primaria. Así, sin querer, empezó una carrera. Convertirse en un pintor famoso no fue algo planeado, reconoce.

“SI QUEREMOS TENER UN MUNDO MEJOR TENEMOS QUE PARTICIPAR DE ESE MUNDO, DE ESA CONSTRUCCIÓN, Y NO QUEDARNOS ÚNICAMENTE EN EL DISCURSO”Una arista inesperada del fenómeno de su popularidad es su relación con los chicos. “Son menos prejuiciosos y más directos: me gusta, no me gusta –dice–. Nosotros tenemos mucha complejidad. Mañana hay un boludo que dice que fulano es la esperanza en el arte y, a lo mejor, tenés a 50 tipos contemplando algo que no les gusta pero que están ahí porque quieren pertenecer”. En 2006 fue artista revelación en ArteBA y en 2009, artista del año junto a León Ferrari. Desde entonces participa en exposiciones en la Argentina y el mundo. Lejos de los estereotipos y cerca de la gente, Milo Lockett siempre es el artista del momento.