Sábado 31 de Octubre de 2020

DESPUÉS DE DÉCADAS DE AMISTAD Y TRABAJOS EN CONJUNTO, LA CANTANTE GRABÓ CANCIÓN SOBRE CANCIÓN, UN DISCO NOTABLE COMPUESTO ENTERAMENTE POR COMPOSICIONES DE FITO PÁEZ. EN ESTA ENTREVISTA LA INTÉRPRETE SE REFIERE A SU RELACIÓN CON EL ARTISTA ROSARINO, EXPLICA LOS MOTIVOS QUE LA LLEVARON A VERSIONARLO Y CUENTA CÓMO FUE EL PROCESO DE SELECCIÓN Y GRABACIÓN.

Seguramente no sea el único, pero Fito Páez es uno de los motivos por los que Liliana Herrero comenzó a cantar profesionalmente. Impulsor de aquel debut discográfico de 1987 (Liliana Herrero) y de mucho de lo que vino luego en su carrera, 32 años después la cantante nacida en Entre Ríos y rosarina por adopción cierra el círculo de esa amistad llena de admiración y cariño con Canción sobre canción, un magnífico trabajo donde versiona algunos de los grandes temas de Páez. Aquí, la celebrada artista ofrece algunas pistas de un encuentro que unió su arte sensible y singular con el trabajo de uno de los mejores compositores argentinos de los últimos treinta años.

–Llevás muchos años de relación con Fito, tanto musical como personal; ¿qué te decidió a encarar este trabajo?
–Hace mucho tiempo que venía pensando en esta idea. Tal vez porque uno está más grande, porque muchas veces pienso hasta cuándo continuaré grabando, porque pensé que ya era hora de poner manos a la obra… En fin, son múltiples los motivos.

–Horacio González dice en la nota introductoria del CD que siempre supiste que las canciones de Fito están “en estado de apertura”. ¿Es una característica que buscás siempre en los autores que versionás?
–Sí, siempre busco esa disposición en una obra. De otro modo no me permitiría intervenirla, interrogarla, conversar con ella y producir otro sonido, otra mirada. La obra de Fito la tiene y eso lo sé no sólo porque me gusta sino porque la conozco desde hace mucho tiempo. Por eso acoté la elección a un arco temporal que va desde su primer disco, en 1984, a 1999.

–También allí se habla de que operaste un “sacudimiento interno” en cada canción elegida; ¿estás de acuerdo?
–Sí. Si no lo hubiera es porque yo no lo encontré, no porque la obra de Fito no lo permita. Por ejemplo me quedé sin grabar “Tumbas de la gloria”. Me dio pena pero no encontré una intervención posible. Quiero aclarar que el modo que yo encontré para cantar los temas de Fito no los hace mejores que los originales. Simplemente es el modo en el que pude entrar en ellos.

–¿Cómo seleccionaste el material? ¿Quedó mucho afuera?
–Quedaron muchas canciones afuera que me gustan. Primero decidí no cantar las que ya había cantado en otros discos míos, o de Fito, o en vivo. Me parece siempre más estimulante trabajar sobre un material nuevo. También debo confesar que me gustan los discos breves.

–¿A qué se debe que los arreglos sean puramente acústicos?
–A que trabajé con piano, percusión, guitarra de 7 cuerdas, contrabajo, bandoneón y vientos. No pensé en guitarras eléctricas ni nada de eso. Preferí llevar los temas de Fito a un sonido decididamente de cámara. Tengo predilección por la madera y las cuerdas, y las versiones de Fito son eléctricas. No todas pero sí la mayoría. También me aboqué a buscar sonidos compartidos.

–Versionaste a muchos grandes de la música argentina; ¿qué lugar dirías que ocupa Fito en esa lista?
–Yo no soy compositora sino intérprete, de modo que me apropio de obras de compositores. Fito me parece uno extraordinario, y el enlace que supone una antiquísima amistad me permite tomar sus canciones como propias. Lo mismo me ha pasado con muchos otros compositores: Leguizamón, Juan Falú, Spinetta, Yupanqui, García, Valladares y tantos otros. Para mí, Fito está entre esos grandes.

–Desde lo interpretativo, ¿te planteó un desafío inesperado este trabajo?
–Sí, claro. Incluso en un momento decidí dejar de escuchar los fraseos de Fito, su modo de cantar. Quería buscar mi propio canto en el corazón de un autor que admiro. A veces cuando uno decide tomar un autor es necesario separarse de él para volar con felicidad en otro tipo de registro interpretativo. No me interesa la copia, me interesa la búsqueda.

–¿Consultaste algo con Fito antes de encarar este abordaje sobre sus temas, o preferiste sorprenderlo con el trabajo ya terminado?
–Sólo le dije que pensaba hacer el disco. Él sugirió algunos temas inéditos muy bellos pero yo preferí rechazar ese generoso ofrecimiento. Lo escuchó ya terminado, editado y replicado. Le gustó, y mucho. Para mí y mis compañeros fue una gran felicidad. Llamó y dijo: “Estoy pasmado. No puedo creer lo que has hecho. Es todo laboratorio, dedicación y amor”.