Miércoles 21 de Octubre de 2020

OCUPA ESPACIOS CENTRALES EN TEATRO, EN RADIO Y EN TELEVISIÓN. IMPARABLE, ARRASA TAMBIÉN EN LAS REDES SOCIALES Y SE CONVIRTIÓ EN LA CHICA DEL MOMENTO CON UNA FÓRMULA HECHA DE BAILE, ROMANCES MEDIÁTICOS Y PERSEVERANCIA.

Laura baila, baila desde los catorce años y bailando irrumpió en televisión, en el programa más popular, esa especie de meca del prime time donde prevalecen “los que entienden el juego”. Ella avanzó paso por paso: primero como partenaire de danza de un joven Matías Alé, que empezaba a gastar sus siete vidas de mediático; después con Cristián U., usina Gran Hermano, otra meca de reglas similares. Antes había dejado el secundario para irse de gira con El fantasma de Canterville, de Pepe Cibrián. La condición de sus padres entonces había sido que a la vuelta rindiera todas las materias juntas. Y así lo hizo, porque a los 17 años Laura Fernández ya había encontrado lo que a muchos les lleva una vida: sabía quién quería ser. En 2010 terminó el colegio y empezó todo: cursaba en el IUNA (Instituto Universitario Nacional del Arte) cuando se enteró de un casting para la película Igualita a mí y de otro para Showmatch. Quedó en los dos. La danza de una joven rubia inicia el film que protagonizan Adrián Suar y Florencia Bertotti. Al mismo tiempo, su cara salía por primera vez en la pantalla chica. “Yo venía del palo de la comedia musical y tenía otro mambo en la cabeza, era re prejuiciosa”, recordó alguna vez sobre su llegada al programa. Se puso de novia con Federico Hoppe, uno de los productores estelares del programa y así la visibilidad. Y así la fama.

LAURITA ES LA IMAGEN Y LA DISEÑADORA DE LA COLECCIÓN CÁPSULA NO MUSIC, NO LIFE PARA LA MARCA DE INDUMENTARIA PEUQUE.

Hoy Laurita conduce Dale que vale en la segunda mañana en radio Vale. El ciclo alcanzó 5.8% del share, está creciendo y esperan que se ubique entre los programas más escuchados de la franja de 10 a 13. Además lleva dos años como conductora de Combate, un reality de competencias físicas que se emite por canal 9 y es todo un fenómeno que desafía el paradigma del rating para sustentar su éxito principalmente en las redes sociales (tierra santa de nuestra heroína, que pasa largamente los tres millones de seguidores en Instagram). Laura contó que se coló en el casting y quedó como coreógrafa, fue creciendo, llegó a capitana de equipo y, al final, a la conducción. “Desde chica sueño con conducir. Voy cada fin de semana con mucha alegría, amo el programa, amo hacer entretenimientos”, le dijo hace poco al diario La Nación, sobre la tarea que comparte con Juani Martínez. En otra escala, su ascenso fue similar en el Bailando, que hoy la tiene ocupando el lugar más importante al que se puede aspirar: es jurado, junto a Marcelo Polino, Ángel de Brito y Florencia Peña. “Nací de un casting de 5.000 chicas y que hoy me den este espacio me honra mucho. Estoy muy agradecida, está bueno y es un desafío”, declaró en alguna de las incontables notas que brinda cada día a los móviles de los programas que cubren la trastienda del espectáculo. El honor es grande: antes que ella, ese lugar fue ocupado por figuras como Nacha Guevara, Antonio Gasalla y Gerardo Sofovich, entre otros nombres importantes de la televisión local. Del mismo modo, Laura fue convocada para interpretar en Sugar el papel histórico de Susana Giménez (productora del musical junto con Gustavo Yankelevich), después de Griselda Siciliani. Su enorme popularidad no defraudó y en menos de un mes la obra volvió a encabezar la taquilla porteña. Se espera que el éxito se replique este verano en Mar del Plata y las probabilidades están a favor. El comentadísimo romance de Laura con su compañero de elenco, Nicolás Cabré, seguramente colabore.