Jueves 29 de Octubre de 2020

LA ERA DIGITAL REVOLUCIONÓ EL ACCESO AL CONOCIMIENTO Y ESO SE TRASLADA A LAS AULAS: NO MÁS CLASES MAGISTRALES; LO QUE SE VIENE ES UNA EDUCACIÓN PERSONALIZADA CON INTERNET COMO PRINCIPAL FUENTE DE CONSULTA Y LAS HABILIDADES PERSONALES POR SOBRE EL SABER ACADÉMICO.

La imagen idílica de un silencioso grupo de chicos ubicado en una cuadrícula perfecta escuchando con devoción al profesor de pie frente a ellos, ha quedado atrás. Un informe elaborado por la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación en base a una encuesta entre expertos de todo el mundo bosquejó los cambios que se vienen en la escuela del 2030 y la amplia mayoría de los entrevistados coincidió en una misma predicción: los docentes dejarán de ser transmisores de saber para convertirse en guías que orientarán al niño por su propio camino de conocimiento. La conclusión no es arbitraria, un académico que se limita a reunir el corpus de su especialidad y transmitir esos datos a la clase no es viable en la era de Internet donde ya nadie tiene la exclusividad del saber. Un nuevo docente para un nuevo alumno “con muchas más posibilidades de acceso a fuentes de conocimiento, con una mentalidad más universal y menos localista, protagonista indiscutible de su aprendizaje, un ciudadano global que busca a través del aprendizaje un modo de responder a alguna necesidad del entorno”, según lo describe Núria Miró, directora del colegio Montserrat de Barcelona y parte de los 15 mil expertos que conforman la Cumbre. ¿Y la escuela? Pues si efectivamente los períodos de atención de los chicos se están acortando, la escuela moderna tendrá que incorporar estrategias de estímulo. Y aunque es imposible normar las condiciones de infraestructura en un mundo radicalmente desigual, la adaptación a la era digital exige políticas educativas que incluyan los dispositivos que los chicos llevan en el bolsillo y la mochila y los conviertan en instrumentos de enseñanza.

 

 

 

 

 

LA ADAPTACIÓN A LA ERA DIGITAL EXIGE POLÍTICAS EDUCATIVAS QUE INCLUYAN LOS DISPOSITIVOS QUE LOS CHICOS LLEVAN EN EL BOLSILLO Y LA MOCHILA.

 

 

 

 

 

 

 

 

Las clases magistrales desaparecerán como tales, en eso hay un acuerdo casi pleno, pero faltan certezas sobre aquello que las reemplazará. “Flipped schools” o escuelas al revés postula el intelectual Andrés Oppenheimer en su libro Crear o morir. Los partidarios de este sistema sostienen que los chicos aprenden mucho más si pueden estudiar solos mirando videos, deteniendo y rebobinando cuando aparece algo que no entienden, haciendo ejercicios en sus dispositivos y, finalmente, resolviendo en la institución, con la ayuda de los docentes, aquello que les generó problemas. Algunos colegios de Estados Unidos lo están implementando pero son los países escandinavos los que llevan la delantera en la carrera educativa. Jornadas escolares más cortas, vacaciones más largas, poca tarea y cero exámenes. Esa es la receta del “phenomenon learning”, un plan pedagógico que parece tener bases similares y cuya aplicación llevó a Finlandia a los primeros puestos de las mediciones PISA (nivel de lectura, matemática y ciencia). Con el impulso de ese resultado se encaró la remodelación de todos los establecimientos educativos finlandeses bajo los principios del open-plan o espacio abierto. Esto es: divisiones móviles vidriadas y mobiliario ajustable que incluye sofás y pufs. La imagen parece permisiva, pero el objetivo es justamente aumentar la responsabilidad: los individuos tienen diferentes formas de aprender y la idea es que cada estudiante o grupo elija el espacio más adecuado según la tarea a desarrollar. Sistemas que se flexibilizan para contener a estudiantes más libres en un mundo que está cambiando y tiene mucho por aprender.