Martes 20 de Octubre de 2020

EL 12 DE FEBRERO SE CUMPLEN 35 AÑOS DE LA MUERTE DEL GRAN ESCRITOR BELGA DE NACIMIENTO Y ARGENTINO POR ADOPCIÓN. AQUÍ, EL REPASO POR 5 DE SUS LIBROS MÁS EMBLEMÁTICOS, CON LOS QUE INFLUYÓ A BUENA PARTE DE LA LITERATURA ARGENTINA DEL ÚLTIMO MEDIO SIGLO.


RAYUELA – (1963)

Horacio Oliveira, la Maga, Rocamadour, Gregorovius, el Club de la Serpiente, Traveler, Talita, Morelli, París, Montevideo, Buenos Aires, el jazz, la poesía, el mapa que explica las lecturas posibles eliminando, cambiando el orden o alternando capítulos… El libro más importante de Cortázar tiene forma de novela pero es más que eso: una operación literaria que creó una cosmogonía pero también un lector. Ese que década tras década prueba su paciencia ante sus recovecos y su estructura abierta, lidia con sus caprichos ligados al fantástico y al realismo mágico y lo hace encantado. Tamaña obra lo merece.

 

 

 

 

 

 

 


62 / MODELO PARA ARMAR – (1968)

Si Rayuela es un desafío para el lector, este libro aparecido un lustro después es la quintaesencia de aquel intento. Especie de consecución del capítulo 62 de la citada novela, marca un paso más allá en el modelo que Cortázar patentó con ella. No se trata solamente de desdeñar la estructura tradicional –la trama salta de Londres a París y de ahí a Buenos Aires y en una misma escena los personajes pueden pasar del diálogo al monólogo– sino de mezclar las piezas de un rompecabezas para que aquel que lo enfrenta logre dar con su forma definitiva.

 

 

 

 

 

 

 

 


BESTIARIO – (1951)

El primer libro de cuentos de Cortázar muestra una prematura maestría en el género. Son 8 piezas donde ya aparecen algunas de sus obsesiones temáticas: el surrealismo (“Carta a una señorita en París”, “Ómnibus”), el doble (“Lejana”), las relaciones familiares enrarecidas por el entorno (“Bestiario”). El relato que lo inaugura, “Casa tomada”, es un clásico de la obra cortazariana con su atmósfera pesadillesca cifrada en la historia de dos hermanos que custodian celosamente la enorme casa en donde viven y que, sin explicación alguna, paulatinamente la van entregando a unos intrusos de los que no se sabe –ni se sabrá– nada.

 

 

 

 

 

 

 


FINAL DEL JUEGO – (1956)

Otro summum en la carrera cuentística del escritor nacido en Bruselas. La versión definitiva incluye los nueve relatos publicados originalmente en 1956 y otros tantos que fueron agregados en 1964. Dividido en tres partes, el libro cuenta con algunos de sus cuentos más célebres: “Torito”, dedicado al boxeador Justo Suárez (hay varios relatos de Cortázar motivados por el deporte de los puños), “Final del juego”, encantador y perturbador al mismo tiempo, “Continuidad de los parques” (otra vez el lector como partícipe necesario) y el magnífico “La noche boca arriba”, donde se mezclan magistralmente sueño y realidad.

 

 

 

 

 

 


SALVO EL CREPÚSCULO – (1984)

El último libro de Cortázar es una miscelánea donde se cruzan poemas (en su mayoría), textos introspectivos, citas literarias, menciones a músicos, poetas y escritores favoritos, recuerdos de París y Buenos Aires, versos escritos en italiano y la presencia recurrente de los inefables Calac y Polanco. Un compilado dulce y melancólico que oficia también como una despedida que se desgrana en poemas tan entrañables como éste: “(…) No me has dejao ni el pucho en la oreja / ya solamente sirvo para escuchar a Carole Baker / entre dos tragos de ginebra / y ver caer el tiempo como una lluvia de polillas / sobre estos pantalones desplanchados”.