Miércoles 21 de Octubre de 2020

LUEGO DE DEJAR ATRÁS LA LESIÓN DE MUÑECA QUE LO PERSIGUIÓ DURANTE LOS ÚLTIMOS AÑOS, LA TORRE DE TANDIL ESTÁ DE VUELTA. MOSTRANDO LA MEJOR VERSIÓN DE SU TENIS, YA GANÓ DOS TORNEOS EN LO QUE VA DEL 2018 Y SUEÑA CON REPETIR LO MISMO EN LA GIRA DE POLVO DE LADRILLO.

La Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016 lo reconvirtió en jugador de tenis. La obtención de la Copa Davis –ese mismo año frente a Croacia, en Zagreb– reconstruyó también su relación con el público argentino, que ya lo veía retirado. Recuperó la derecha, su derecha, esa que lo colocó entre los más grandes del circuito y que causa admiración hasta en el mejor tenista de la historia, Roger Federer. Las lesiones quedaron atrás y su juego creció sin parar desde que comenzó a trabajar con Sebastián Prieto, su entrenador desde septiembre pasado. Hasta el revés volvió a ser un golpe poderoso. Las señales ya son insoslayables: el tandilense está de vuelta.

LUEGO DE SU VICTORIA ANTE FEDERER, A PRINCIPIOS DE MARZO, DEL POTRO DECLARÓ: “QUIERO GANAR MÁS TÍTULOS COMO ÉSTE. QUIERO SEGUIR SORPRENDIÉNDOME”.Luego de su victoria ante Federer, a principios de marzo, en una final épica y emotiva en Indian Wells, en la que consiguió su primer trofeo en un Masters 1000, lo dejó en claro: “Quiero ganar más títulos como éste. Quiero seguir sorprendiéndome”. Y fue así: el desierto californiano vio la mejor versión del actual número seis del mundo. Ágil de movimientos, frío de cabeza, letal en sus golpes. Dos semanas más tarde, en el Masters 1000 de Miami, casi repite la epopeya pero cayó en la semifinal con el estadounidense John Isner. De este modo interrumpió su racha de 15 victorias consecutivas y no pudo reinsertarse en el top 5 del ranking mundial. Sólo 350 puntos lo separan del quinto puesto y 445 del cuarto, su mejor posición histórica, conseguida en 2010. Más allá del cansancio lógico y el desgaste físico y mental de afrontar un torneo, su cabeza está muy fuerte, como nunca. Y en esto tuvo mucho que ver el trabajo del psicólogo Juan José Grande, a quien conoció trabajando con su amigo y colega Leo Mayer y que ya lo acompañó en Delray Beach, Acapulco e Indian Wells. Históricamente, la Torre de Tandil esquivó la psicología y se refugió siempre en el consuelo de familiares y en la motivación de sus amigos. Pero por diversos obstáculos personales que lo afectaban decidió sumarla. “Un partido de tenis es una pulseada anímica. Y eso no es algo simpático. Cuando el otro se equivoca, el tenista grita con mucho fervor un ‘¡vamos!’ y debe mostrar cierto placer por la equivocación ajena. Nadal eso lo hace muy bien. Por eso el tenis, emocionalmente, no es para cualquiera. Juan Martín lo está haciendo de la mejor manera”, declaró Grande sobre el gran momento de Delpo. Ahora será el turno del polvo de ladrillo por Europa, con una posible primera parada en Estoril (Portugal). Después, y ya confirmados, los Masters 1000 de Madrid y de Roma. Y a fines de mayo, el gran desafío: Roland Garros. Dependerá de él mantenerse en lo más alto del deporte. Es más, los números indican que dados ciertos resultados e hipotéticas victorias, podría hasta terminar siendo número uno a fin de año. Un sueño difícil, pero que matemáticamente y por el nivel que está mostrando, no resulta imposible ni lejano. Del Potro, se sabe, será tan bueno como él mismo se lo proponga.