Jueves 29 de Octubre de 2020

Si bien no es tan antigua como la palta (se calcula que su uso data de hace 10 mil años), esta salsa elaborada a partir de ese fruto lleva buen tiempo en el cuadro de honor de las preparaciones mexicanas emblemáticas. La cosa viene –como tantas otras– de la imaginación de los aztecas, y su nombre tiene origen en la voz náhuatl “Ahuacamolli”, que es la unión de las palabras “ahuacatl” (aguacate, otra de las denominaciones con las que se conoce a la palta) y “molli” (mole o salsa). La mitología dice que el dios tolteca Quetzalcoatl ofreció esta receta a su pueblo y que luego fue difundida por todos los países de Mesoamérica (el espacio cultural que abarca desde la parte meridional de México hasta Costa Rica). A Europa llegó mucho tiempo después y, como es de imaginar, de manos de los conquistadores. No hay complejidades en su elaboración: pocos productos, manipulación mínima; el secreto está en el equilibrio para combinarlos y en su condimento. Pero hay recetas por doquier, todas con mínimas variaciones. Aquí, una que porta el principio de autoridad que supone su origen: México.

RECETA

PARA 4 PERSONAS

2 paltas maduras
1 tomate (no muy grande)
100 g de cebolla
1 chile jalapeño (opcional)
20 hojas de cilantro fresco
1 limón
Sal y pimienta, c/n

PREPARACIÓN

1.Picar la cebolla en brunoise fina. Hacer lo mismo con el chile jalapeño, en caso de utilizarlo.
2.Sumergir el tomate en agua hirviendo durante 30 segundos y enseguida llevarlo a un recipiente con agua y hielo para cortar la cocción. Luego pelar, cortar por la mitad, retirar las semillas y cortarlo en dados pequeños. 3.Lavar el cilantro y separar las hojas de los tallos. Picarlas finamente cuidando no machacar el producto.
4.Cortar el limón por la mitad y exprimir el jugo de una de sus mitades. Reservar la otra mitad para otra elaboración. 5.Cortar las paltas por la mitad y sacarles los carozos. Retirar la pulpa, introducirla en un recipiente amplio y machacar con un tenedor.
6.Agregar la cebolla, el chile, el tomate, el cilantro y el jugo de limón restante. Salpimentar a gusto. Servir acompañado de nachos o tostaditas.