Sábado 24 de Octubre de 2020

AL NORTE DE CATAMARCA, SOBRE LA LEGENDARIA RUTA 40, UNA VENTANITA DE PIEDRA SINTETIZA EL VALOR ARQUEOLÓGICO DE LOS VALLES CALCHAQUÍES Y UNA DE LAS RAZONES PARA VISITAR ESTE SITIO ÚNICO.Calles estrechas atravesadas por la mismísima Ruta 40 cual si fuera un sendero más tuercen el ánimo citadino para sumarlo al ritmo manso de pueblo. Estamos en el noroeste argentino, a catorce kilómetros de Santa María de Yokavil, cabecera del departamento del mismo nombre. Aquí, en Fuerte Quemado, las casas son altas construcciones de adobe, fiel testimonio de una arquitectura barroca colonial que, con la nobleza del barro y la paja, supo resguardar ancestralmente a los pobladores de la rigurosa amplitud térmica y de los movimientos sísmicos de la región. Los relatos históricos refieren como primeros pobladores a los pueblos originarios acalianes, del período agro alfarero tardío, entre los años 850 y 1400 d.C.; hasta la llegada del Inca, que venía bajando desde el Qosqo peruano. Con ellos llegó la “Intiwatana” (Lugar donde se amarra el sol), un portal de piedra de un cerro que permite ver directamente el amanecer y por donde, de manera perfecta, cada 21 de junio se cuela el primer sol del invierno; el “Inti Raymi” en el que tradicionalmente los pueblos originarios depositaban la esperanza de una buena cosecha.

EL PORTAL DE PIEDRA PERMITE VER DIRECTAMENTE EL AMANECER Y, DE MANERA PERFECTA, CADA 21 DE JUNIO SE CUELA POR ELLA EL PRIMER SOL DEL INVIERNO, EL INTI RAYMI.En Machu Picchu y otros tantos asentamientos incaicos hay construcciones similares que permitían observar los diferentes posicionamientos del sol y las constelaciones. Desde la cosmovisión originaria se entendía que estos lugares tenían un valor energético que permitía armonizar el cosmos con uno mismo y la tierra. Además, en Fuerte Quemado pueden encontrarse piedras con perforaciones, conocidas como morteritos, con las que también estudiaban los cielos los antiguos. Unos 300 metros por encima del nivel del río, el sitio donde está el arco construido con pircas de piedra permite admirar todo el valle de Yokavil, la población de Fuerte Quemado y sus cultivos, el río Santa María y, en el horizonte, las cadenas montañosas de la región: un tesoro para los amantes de la fotografía y de la riqueza cultural del suelo que pisamos.

RUINAS ANCESTRALES

Patrimonio Histórico Provincial, Fuerte Quemado cuenta con un conjunto de ruinas en piedra, característico de los Valles Calchaquíes, que está ubicado a un kilómetro y medio de la Ruta 40 y que se conserva sin alteraciones, como sitio arqueológico de una riqueza invaluable. Se estima que Fuerte Quemado fue uno de los enclaves precolombinos más importantes de la región. Quienes llegan por el lugar, pueden recorrer el antiguo pucará y las bocaminas o socavones, de donde se extraía oro, plata y cobre; y también los escoriales de las fundiciones.