Martes 27 de Octubre de 2020

ENTRE SUS MÁS DE 350 ESPECIES MANDA EL IMPONENTE YACARÉ NEGRO. UN TESORO DEL LITORAL CORRENTINO, QUE ES TAMBIÉN UNA DE LAS PRINCIPALES MUNDO.

Los destellos dorados encandilan. Cuando el sol del mediodía pega fuerte sobre el agua de la laguna Iberá, todo se vuelve brillante, el cielo vira al turquesa intenso y el verde de los camalotes se convierte en esmeralda. El sonido del agua roza la embarcación y es tan suave que adormece al visitante. Pasear en botes por estas lagunas y riachos que conforman el sistema de esteros es una experiencia única en el mundo. A medida que se avanza en el recorrido lacustre, el sinfín de aves que se observa es parte del atractivo.
Unas 350 especies animales pueblan este sitio. Entre ellas, el carpincho, el roedor más grande del continente; también los ciervos de los pantanos y los monos, que se esconden entre los senderos. Biodiversidad a pleno.


CORRIENTES ALBERGA EN SU CENTRO LA RESERVA NATURAL DEL IBERÁ, EL SEGUNDO HUMEDAL MÁS IMPORTANTE DE LATINOAMÉRICA Y UNA DE LAS PRINCIPALES RESERVAS DE AGUA DULCE DEL MUNDO.

 

MUNDO YACARÉ


El ruido de su zambullida es lo primero que llama la atención de este reptil cuya existencia lleva más de 200 millones de años (es anterior a los dinosaurios). Cuando la vista se acostumbra a él, se pasa del miedo a la curiosidad y el viaje se vuelve inolvidable. Criatura de sangre fría, es pariente del cocodrilo del Nilo, el más grande del planeta, y de la misma familia que el caimán de Norteamérica, que habita en los pantanos de la Florida. En la Mesopotamia hay dos especies: el overo, o ñato, y el yacaré negro, que es más trompudo
y que cuando llega a adulto perfora con sus dientes el maxilar superior. Pueden pesar hasta 55 kilogramos y medir hasta 3 metros de largo. Lo colosal está en los nidos que construye la hembra sobre la costa y que tapa con barro y ramas hasta que nacen las crías. Hasta los años ‘90 estuvieron en peligro de extinción debido a la caza furtiva, pero hace más de una década que distintos proyectos lograron establecer una crianza en cautiverio. Parte de esa cría se reinserta en la naturaleza: normalmente esos ejemplares son devueltos a la zona de los esteros. En los lugares de cría, entre febrero y marzo, se produce la “llamada”, que es que cuando las crías rompen el cascarón para luego emitir un sonido que es como un silbido.

LOS ESTEROS

Corrientes alberga en su centro la Reserva Natural del Iberá, que abarca unos trece mil kilómetros cuadrados, representa el segundo humedal más importante de Latinoamérica y una de las principales reservas de agua dulce del mundo. Tan sólo su laguna, Iberá (“aguas brillantes”, en lengua guaraní) tiene una superficie de 53 kilómetros cuadrados. Pero en total son unas sesenta, entre las cuales, la más grande, Luna, alcanza los 78 kilómetros cuadrados. Le siguen la Fernández, con 39, y la Trin, con 21,4. Con los esteros, completan el Parque Nacional más nuevo de la Argentina y el área protegida más grande del país. De allí, 150 mil hectáreas fueron donadas por la Fundación CLT (Conservation Land Trust), que dirige Kristine Tompkins, viuda del filántropo estadounidense Douglas Tompkins, gran impulsor de una ruta escénica que uniera campos y localidades linderos a los esteros. En la tarea logró construir nuevos portales de acceso, como San Nicolás, y en especial Cambyretá, a poco más de dos horas de la capital correntina. Entre los circuitos turísticos correntinos, el de Ecoturismo y Aventura se concentra en la Reserva Provincial Esteros del Iberá y une las localidades de Sauce, Curuzú Cuatiá, Mercedes, Colonia Carlos Pellegrini y Paraje Galarza,
donde el llamado “safari fotográfico” sustituyó al uso de armas que antiguamente portaban los cazadores. En este rincón, la naturaleza se conjuga con los mitos y leyendas de unas tierras a las que, además de belleza, les sobra magia. O, como se dice en guaraní, payé.


PASEAR EN BOTES POR ESTAS LAGUNAS Y RIACHOS QUE CONFORMAN EL SISTEMA DE ESTEROS ES UNA EXPERIENCIA ÚNICA EN EL MUNDO.