Martes 20 de Octubre de 2020

EMPEZÓ COMO REPORTERA Y, CANSADA DE LAS MALAS NOTICIAS, ENCONTRÓ REFUGIO EN EL HUMOR. CON MÁS DE UNA DÉCADA EN LOS MEDIOS, FUE PIONERA DEL STAND UP Y ARRASA EN LAS BOLETERÍAS HACIENDO HUMOR CONSIGO MISMA. ENTREVISTA A UNA MINA COMÚN CON MUCHO PARA DECIR.

Comediante, conductora, locutora y escritora, Dalia Gutmann fue una precursora del stand up local y su show es un éxito en cada localidad donde se presenta en Argentina y también en el exterior. Pero hace años que Dalia no se queda quieta: en 2009 presentó su primer unipersonal, Quereme así; también condujo una temporada de La culpa es de Colón –edición mujeres– para Comedy Central y dos temporadas de Tipos de minas en el Canal de la Ciudad, programa en el que entrevistó a mujeres referentes en diversos temas. También fue parte de varios elencos, fue locutora del programa AM magazine en las mañanas de Telefé y tuvo participaciones en Los 40 Principales y Radio Metro.

“HAY UN CONCEPTO QUE TRATO DE TRABAJAR: ES EL EMPODERAMIENTO, LA AUTOESTIMA, PORQUE TENEMOS MUCHO LABURO POR HACER. TENEMOS QUE SER SEGURAS, CREER EN NOSOTRAS. EL FEMINISMO NOS ESTÁ EDUCANDO A TODOS”


En 2011 publicó su primer libro, Entregada al ridículo, y estrenó Cosa de minas, el unipersonal de stand up donde intenta explicar con humor el comportamiento femenino usando videos, canciones y monólogos interactivos. El espectáculo provoca una catarsis generalizada: las mujeres se sienten identificadas y comprendidas, y los hombres entienden un poco mejor de qué se tratan las cosas que les pasan a las minas. Cuatro años después, con el mismo título, publicó un libro escrito junto a Alejandra Bavera. “Como la mejor manera que encontramos nosotras para ser medianamente felices es reírnos de lo que nos pasa, quisimos escribir este libro. ¡Ojalá se diviertan tanto al leerlo como nosotras al escribirlo!”, postula la contratapa. En el medio, formó pareja hace 18 años con el humorista y conductor Sebastián Wainraich y se convirtieron en padres de Kiara, de once años, y Federico, de seis.

 

–¿Qué implica hacer Cosa de minas en este momento tan especial de reconfiguración del rol de la mujer y de crecimiento del movimiento feminista?

–Hacer Cosa de minas en este contexto es muy interesante porque me hace pensar mucho acerca del monólogo. Hay cosas que antes decía que ahora no diría ni loca. Y hay un concepto que trato de trabajar: es el empoderamiento, la autoestima, porque tenemos mucho laburo por hacer. Tenemos que ser seguras, creer en nosotras. El feminismo nos está educando a todos y Cosa de minas va aprendiendo del feminismo todo el tiempo.

–¿Cómo se traduce esa dinámica en los contenidos?

–Todo el tiempo vamos sumando cosas nuevas; sacamos, agregamos… no me aburro. Lo disfruto porque uno nunca sabe cómo le va a ir en la función siguiente. Si hay gente, hay que darlo todo para que se vaya contenta y recomiende el show.

 

 

–El espectáculo ha recorrido escenarios de Argentina y también se ha presentado en Ecuador, Perú, Uruguay y Chile. ¿Mantenés los modismos locales en otras ciudades o países?

–Cuando voy a otra provincia o a otro país, aprendí de la experiencia a no cambiar casi nada. Lo hago bien porteño. De hecho, si puedo meter un “boludo” o algo así, lo hago. Porque por lo menos en América Latina se entiende en el contexto. Sí hago algunas preguntas antes del show, por ejemplo a un taxista, para ver si en el escenario tengo que cambiar algo. Pero trato de cambiar lo menos posible.

–¿Cómo estás viviendo la experiencia de alcanzar el cartel de “localidades agotadas” en cada presentación?

–Me genera una sensación de plenitud. Es raro hablar de éxito de uno mismo pero sí, lo vivo como un éxito porque hacer lo que a uno le gusta y que encima la gente te acompañe… no podés pedir más.