Miércoles 21 de Octubre de 2020

DE ASPECTO SENCILLO Y RESOLUCIÓN COMPLEJA, EL PUZZLE MÁS FAMOSO DEL MUNDO CUMPLIÓ 45 AÑOS CON SU MAGNETISMO INTACTO. MODELOS Y MODIFICACIONES IMPOSIBLES, COMPETENCIAS MUNDIALES Y UNA LEGIÓN DE FANÁTICOS COPANDO LAS REDES SOCIALES LE AUGURAN LARGA VIDA AL CUBO MÁGICO.350 millones de piezas vendidas en todo el mundo convirtieron al Cubo Mágico o Cubo de Rubik en el juego contemporáneo más popular del siglo XX, superando al yo-yo y al hula-hula. Objeto de culto para matemáticos, artistas y diseñadores, a pesar de su popularidad, se calcula que más del 90% de quienes intentaron resolverlo, fracasaron… de hecho, casi queda dentro de esa estadística su propio inventor. El arquitecto húngaro Erno Rubik desarrolló la pieza en 1974. Entonces trabajaba como profesor de diseño y quería mostrarles a sus alumnos el funcionamiento de modelos tridimensionales. Con tacos de madera, cables y ganchos creó un prototipo que tardó casi un mes en resolver. A punto de abandonar, llegó a preguntarse si efectivamente existía una solución. Cuando lo consiguió, cayó en la cuenta que había inventado un rompecabezas, un juego en definitiva.

HAY MÁS DE 43 QUINTILLONES DE PERMUTACIONES DIFERENTES DE UN CUBO DE RUBIK. PERO, ATENCIÓN: SIEMPRE PUEDE RESOLVERSE EN 20 MOVIMIENTOS O MENOS, INDEPENDIENTEMENTE DE CÓMO ESTÉ MEZCLADO.

El buen Erno lo patentó en 1975 y en 1977 comenzó a comercializarse, pero no sería hasta 1980, con la venta internacional, que su invento se convertiría en un fenómeno mundial y, con el tiempo, en el juguete más vendido de la historia (si a las unidades de su patente y marca originales se les agregan las imitaciones y copias ilegales, las cifras son incalculables).Erno Rubik pasó de ganar 200 dólares como profesor a convertirse en una celebridad que recibe regalías por 300 mil dólares mensuales.

Internet y las redes sociales reavivaron el interés por este pequeño de 5,7 centímetros y seis caras formadas por 26 cubos unidos a un núcleo central mediante tornillos. Ese modelo, el llamado 3×3, tiene 3 cubos por línea, pero los hay de 4, de 5, de 6 y el máximo es de 17, así como también versiones redondas, piramidales y hasta ovales. Parte del nuevo impulso radica en la “democratización” de la resolución, con instructivos y tutoriales en Youtube, tierra sagrada para los fans de Rubik. Allí, TheMaoIsha, el canal más popular del rubro, ya supera por mucho el millón de suscriptores. Como es lógico, las ventas acompañan, y el cubo que hasta 2007 vendía un promedio de 3 millones al año (nada mal para un clásico), va por los 15 millones anuales. Problema matemático al fin, desde la década del ’80 científicos y aficionados han desarrollado algoritmos para armar todas las caras en la mínima cantidad de movimientos partiendo desde la configuración más desordenada posible.

El número es 20 y lo consiguió Tom Rokicki en 2010, tras 15 años de trabajo. Pero la más difundida es la técnica de Jessica Fridich (capa por capa). Por fuera del mundo virtual, una legión de aficionados se entrena para armar las caras en el mínimo tiempo: es lo que se conoce como “speedcubing”. El primer torneo tuvo lugar en Budapest, la ciudad de Rubik, en 1982, donde Mihn Thai se coronó campeón con un récord de 22,95 segundos. Mucha agua y muchos cubos pasaron desde entonces por debajo del puente. El actual récord del mundo, en manos del chino Yu Sheng Du, se logró en “Wuhu Open 2018”, con un asombroso registro de 3,47 segundos. Actualmente, la World Cube Association homologa 18 categorías de competencia. Sólo en los cubos estándar, la asociación cuenta con 4 categorías además de la tradicional: con una sola mano, con los ojos vendados, con los pies y en el menor número de movimientos. En Argentina no hay una organización local, pero “Mensa”, asociación inglesa de alcance mundial que se arroga el propósito de reunir personas con alto cociente intelectual, tiene al cubo Rubik como una de sus áreas de interés. No es extraño, ya que desde su nacimiento, esta pieza fascinante ha cautivado a las mentes más brillantes. Erno Rubik, por su parte, pasó de ganar 200 dólares como profesor a convertirse en una celebridad que recibe regalías por 300 mil dólares mensuales. El multimillonario, de 74 años, vive en Budapest y se sabe que sigue desarrollando rompecabezas y objetos de ingenio.