Martes 27 de Octubre de 2020

SU COTIZACIÓN SUBE HASTA CIFRAS ASTRONÓMICAS, SE DESPLOMA, VUELVE A LA CIMA Y, DE UN DÍA PARA EL OTRO, APARECE UN NUEVO MILLONARIO QUE ILUSIONA AL MUNDO. EL FENÓMENO YA ESTÁ EN TODAS PARTES Y PROMETE MÁS.

Cajas fuertes, plazos fijos, un chanchito, acciones, bonos. Hasta ahora esas eran las formas conocidas de ahorrar dinero, pero desde 2009 hay otro lugar para invertir los ahorros y hacerlos “trabajar” con resultados asombrosos: un archivo en la computadora. Eso son las criptomonedas y la primera y la más conocida es el Bitcoin. “Una criptomoneda es una especie de archivo digital, que está encriptado –lo que le da un nivel de seguridad alto– al que al menos dos personas pueden dotar de un valor”, resume Pablo Lozano, periodista especializado en tecnología y director de Tribuna Hacker, el portal líder del rubro.
Además de ser un sistema de ahorro, esta variedad es también una forma de pago, siempre a partir de un valor al que todos los usuarios adhieren para la transacción de bienes. Pero a diferencia del dinero tradicional, que está regulado por algún tipo de autoridad que establece su valor y su uso, el valor de las criptomonedas lo determinan los usuarios; basta con que dos personas se pongan de acuerdo, sin la intervención de gobiernos o bancos centrales que digan por cuánto o para qué se pueden usar sus archivos encriptados. El bitcoin fue creado por Satoshi Nakamoto, un seudónimo que hace dos años se adjudicó un empresario y científico australiano. “Nakamoto planteó un sistema mucho más seguro que el bancario en el que las personas cuentan con bancas hogareñas. Este archivo digital encriptado se puede albergar en cualquier dispositivo de almacenamiento y se le otorga valor. A las criptomonedas se las considera como divisa (el valor de cambio de una moneda a nivel internacional) y activo (es una cosa que va a perdurar en el tiempo y se puede almacenar con seguridad, otro ejemplo es el oro)”, detalló Lozano.
Para realizar transacciones con criptomonedas es necesaria una red de computadoras similar a la que tiene un banco y son, justamente, los usuarios (mineros) los que proveen las computadoras, las ponen al servicio de la red y albergan la información de dónde está cada moneda.BITCOIN, CÓMO FUNCIONA
Es una de las criptomonedas y permite comprar productos o servicios sin intermediarios ni supervisión de autoridad monetaria. Hay un máximo de 21 millones de Bitcoins en el mundo.

¿CÓMO SE PAGA EN BITCOINS?
Con dinero físico se contacta a un EXPEDIDOR y se conforma una CARTERA ELECTRÓNICA (en computadora o smartphone) Se crea una DIRECCIÓN y una CLAVE, que opera como firma. criptográfica. El DESTINATARIO también tiene una DIRECCIÓN y una CLAVE. Ambos (y otro usuarios) conforman una CADENA DE BLOQUES en la red, cuyos miembros se llaman “mineros”.
El otro ítem que determinó su éxito es la seguridad, que está controlada por un algoritmo. Si bien no hay un número de emisión para cada billete, como sucede con el dinero tradicional, hay un código encriptado que se aloja en miles de computadoras del mundo. Según describe Lozano, para falsificar una criptomoneda sería necesario tener una capacidad de procesamiento que opere todas las computadoras al mismo tiempo. En Estados Unidos está tan difundido que hasta hay empresas que pagan en diferentes criptomonedas; actualmente hay alrededor de 2000, todas con valores distintos porque tienen ventajas, utilizaciones y propósitos diferentes. Algunas de las más conocidas, además de Bitcoin, son Ethereum, Ripple, Litecoin, Dash.

EN ESTADOS UNIDOS ESTÁ TAN DIFUNDIDO QUE HASTA HAY EMPRESAS QUE PAGAN EN DIFERENTES CRIPTOMONEDAS.¿Y dónde se compran? Como todo en el mundo digital, la explicación es más compleja que la experiencia; el proceso debería comenzar por decidir cómo vamos a almacenar nuestras criptomonedas. Para esto hay aplicaciones online, software y hasta hardware, son los famosos monederos virtuales. Luego hay que ir a los exchanges, que básicamente son webs donde se puede cambiar una divisa por otra (comprar Bitcoins con dólares o vender Ethereum y cobrar en pesos). La reputación, los medios de pago aceptados, el precio de las transacciones, las tasas de cambio y las restricciones geográficas definirán la elección. Los riesgos existen, como en cualquier inversión, pero la ventaja en este caso es que se tiene toda la información. Y Lozano destierra el mito de la burbuja: “No son una burbuja porque aunque las monedas carezcan de respaldo en activos, lo que les da valor es la credibilidad que tienen en las personas”.