Domingo 25 de Octubre de 2020

SIGUIENDO EL CAMINO DE LAS ALTAS CUMBRES, PUEBLOS ENCANTADOS PARECEN RESISTIR AL PASO DEL TIEMPO. PARAÍSO DE LOS ARTESANOS, LA TECNOLOGÍA DEJA LUGAR A LA ÚNICA PROTAGONISTA: LA NATURALEZA VIVA.Al resguardo del Champaquí, el cerro más alto de la provincia de Córdoba (2.790 metros), una seguidilla de pueblos parece haberse detenido en el tiempo. Los paisajes de Traslasierra suelen cautivar a cualquiera que los visita. Y eso se advierte antes de llegar, cuando se recorre el camino de las Altas Cumbres, que desemboca en el valle. Allí, la naturaleza permanece en estado puro. El sol del atardecer se refleja en las sierras, que en un tono rojizo nunca pasan desapercibidas. Son el telón de fondo del valle; la razón absoluta de la parsimonia de sus habitantes. Un poco más al sur de la ruta 14 aparece San Javier, un refugio de artesanos que hasta hace muy poco se resistía al asfalto. Todas sus calles (menos una) son de tierra y todavía conviven ranchos de adobe con casonas del siglo pasado. La plaza del pueblo recibe a diario las genialidades de ceramistas, plateros y mimbreros, que conviven con pequeños vendedores de dulces, licores, quesos y aceites. A su alrededor, las pulperías marcan el ritmo de la noche y resisten el paso del tiempo. Para colmo, a pocos kilómetros de allí, está La Matilde: una de las posadas orgánicas y biodinámicas más exclusivas del país, que tiene como premisa retomar la antigua relación entre el hombre y la tierra. Las pantallas de TV son reemplazadas por los majestuosos paisajes del valle.


A menos de una hora de ruta con rumbo norte, está Mina Clavero, el centro turístico del Valle de Traslasierra. Aquí el mayor atractivo son los ríos Panaholma y Mina Clavero con sus 14 kilómetros de playa de arena y piedra, con pequeñas cascadas, y ollas naturales que van formando balnearios naturales. Un sitio perfecto para una tarde tranquila a la orilla del río, así como para actividades más intensas; el Nido del Águila cuenta con una profunda pileta natural ideal para clavadistas. Más concurridas, las playas del centro son territorio de los más jóvenes, con deporte, música y bares para todos los gustos.

 

LOS PAISAJES DE TRASLASIERRA SUELEN CAUTIVAR A CUALQUIERA QUE LOS VISITA. Y ESO SE ADVIERTE ANTES DE LLEGAR, CUANDO SE RECORRE EL CAMINO DE LAS ALTAS CUMBRES, QUE DESEMBOCA EN EL VALLE.


Haciendo unos 5 kilómetros por el viejo camino de las Altas Cumbres (un paseo en sí mismo), el balneario La Toma, de aguas bien frías, es conocido por sus pintorescos toboganes naturales entre las piedras. Aguas abajo, en el límite con Villa Cura Brochero, los cursos del Panaholma y el Mina Clavero se unen en el Río de los Sauces, de playas amplias de arena fina. Un poco más al norte, la tranquilidad y la calma en San Lorenzo serán un bálsamo para los viajeros que buscan desenchufarse de la rutina y de la vorágine cotidiana. Callecitas de tierra, paisanos y el paisaje rural caracterizan a este apacible paraje serrano que también se refresca con las aguas del Panaholma, que cruza el pueblo de norte a sur. Uno de los favoritos del lugar es Las Maravillas, un balneario natural entre una quebrada y un liso de piedra de 40 metros. El río en su recorrido ofrece diferentes opciones, con zonas bajas para los chicos y piletones hondos para nadar y distenderse. La Cascada del Toro Muerto es una caída de 8 metros de altura entre dos peñascos desde los que se pueden realizar saltos hacia la hoya profunda. Sobre este arroyo se encuentran los balnearios: Cueva del Indio, Cascada del Toro Muerto, El Álamo y Quebrada de San Lorenzo. Ya se ha dicho, llegar a Traslasierra es fácil. El problema es irse.