Jueves 29 de Octubre de 2020

TRES JÓVENES PROFESIONALES CREARON UNA EMPRESA QUE SE DEDICA A AUMENTAR EL RENDIMIENTO DE LOS CULTIVOS OPTIMIZANDO LA POLINIZACIÓN DE LAS ABEJAS. BIOTECNOLOGÍA ARGENTINA PARA EL MUNDO.

Si a un productor de, por ejemplo, arándanos alguien le propusiera “servicios de polinización profesionales” para que sus plantas den más y mejores frutos, seguramente pensaría en algún sofisticado sistema suspendido de aplicación o en un ejército de personas inoculando plantas con trajes plateados. Pero no, es mucho más sencillo y complejo a la vez: abejas. Simples y laboriosas abejas.

El 70 por ciento de los alimentos que consumen los humanos dependen, en medidas diversas, de la polinización. Gran parte de las frutas y verduras existen porque una abeja llevó el polen de la flor hasta la planta. A mejorar y eficientizar ese proceso, con abejas mejor desarrolladas que llevan más polen, se dedica Beeflow, una empresa multipremiada integrada por dos biólogos especialistas en abejas y polinización y un administrador de empresas.

EL 70 POR CIENTO DE LOS ALIMENTOS QUE CONSUMEN LOS HUMANOS DEPENDEN, EN MEDIDAS DIVERSAS, DE LA POLINIZACIÓN.

Con sus abejas campeonas, Beeflow abrió un nuevo campo de beneficios para los apicultores y un modo de mejorar el rendimiento por hectárea desde un 20 a un 90 por ciento más dependiendo la fruta o verdura involucrada. Y como agregado, el proceso colabora a moderar la preocupante reducción de abejas que se registra a nivel mundial.

Agustín Saez es doctor en Ciencias Biológicas, especialista en polinización de cultivos y uno de los tres cerebros detrás de este novedoso método. “Las abejas se pueden entrenar para polinizar cualquier cultivo en cualquier región del mundo”, explica Agustín, y agrega que “se requiere un tiempo para generar las moléculas que modifican el comportamiento de la abeja”. ¿Cómo funciona esto? “Básicamente –continúa Agustín–, las flores producen olores que las abejas reconocen, se sienten atraídas y van a polinizar. Lo que hacemos es extraer esos olores de las flores y mezclarlos con el azúcar con que se alimentan las abejas para hacer un jarabe y proveer con eso a la colmena.Entonces, esa fragancia del cultivo que uno quiere polinizar, junto al jarabe, hace que la abeja asocie ese olor con una recompensa de azúcar y busque ese cultivo. Generar esas moléculas del cultivo que queremos polinizar es lo que lleva tiempo”, señala una de las tres cabezas de la empresa.

Agustín, junto a sus socios Matías Viel (director comercial) y Pedro Negro (biólogo especializado en sanidad apícola), ya sintetizaron esos aromas para manzano, almendro, girasol, arándano y kiwi, pero se pueden desarrollar para cualquier cultivo.

Beeflow también trabaja con ingeniería genética en el mejoramiento del sistema inmunológico de las abejas, para hacerlas más resistentes a factores externos y dotarlas de mayor fuerza para el trabajo.

El incremento en la mortandad de poblaciones de abejas, vinculado a parásitos y el uso extendido de pesticidas, es también un factor que Beeflow tiene en cuenta y es por eso que, cuando un productor contrata sus servicios, se compromete a notificarlos antes de aplicar un pesticida para que cierren las colmenas el día de la aplicación y eviten que mueran.

Un método en el que todos ganan: apicultores, productores, abejas y hasta el planeta.