Domingo 25 de Octubre de 2020

El proceso de fermentación de alimentos fue descubierto, como tantas otras cosas, de modo fortuito. Dicho de la manera más sintética posible, se trata de un suceso biológico en el que los azúcares presentes en el medio se transforman en ácido láctico. Que hoy una preparación como el kimchi sea Patrimonio Inmaterial de la Humanidad no solo es un orgullo para Corea, su lugar de nacimiento, sino también un indicador de la importancia de este tipo de productos en el mapa culinario mundial. En la historia del Chucrut hay varios actores principales y muchos escenarios distintos. Es repollo fermentado y llegó al corazón de Europa en las alforjas de los hunos. A través de los siglos, y después de conquistar varios países del Viejo Continente, este alimento probiótico extendió sus dominios a América y Asia. Hoy es un clásico de la cocina centroeuropea, donde se elabora en las casas pero también está debida y largamente industrializado. Y si bien su sabor y personalidad lo hacen llevarse perfectamente bien con carnes y ensaladas, es ideal para acompañar las infaltables salchichas alemanas-

 

RECETA

(versión fácil, sin fermentar)

INGREDIENTES:
Un repollo blanco grande, Vino blanco,  c/n Aceite de oliva,  c/n Vinagre, c/n Sal gruesa y pimienta negra en grano.

PREPARACIÓN:

1. Cortar el repollo en cuartos y luego en juliana lo más finamente posible, para que quede como en hilos.
2. En una cacerola a fuego medio calentar un poco de aceite de oliva. Agregar el repollo. Condimentar con sal gruesa y algunos granos de pimienta.
3. Antes de que el repollo se dore, añadir un generoso chorro de vino blanco, una buena cantidad de vinagre y un poco de agua. Cocinar durante unos 10-15 minutos, hasta que la mezcla se consuma y el repollo esté tierno.
4. Si se quiere comer frío, reservar en un frasco de vidrio con un poco más de vinagre.