Martes 20 de Octubre de 2020

Entrar en la Casa de Tucumán es como hacer un viaje en el tiempo. Basta con pisar el suelo del Salón de la Jura de la Independencia para sentir en carne propia el fragor de aquel 9 de julio de 1816. Construida sobre la “Calle del Rey” (hoy Congreso de Tucumán 141) durante la década de 1760 por el comerciante Diego Bazán y Figueroa, enorme y señorial, fue domicilio familiar y, luego de adquirida por el gobierno nacional en 1874, edificio de Correos. El paso del tiempo la deterioró de tal forma que en 1903 hubo que demolerla en gran parte para luego reconstruirla a imagen y semejanza de la original. Solo se conservó, como metáfora de la fortaleza que muchas veces tienen los símbolos verdaderos, esa entrañable sala donde tomó forma la gesta independentista.

 

 

 

 

 

 

La casa original fue construida en la década de 1760. Tras su demolición en 1903, fue nuevamente levantada a imagen y semejanza de la anterior.

 

Hoy es el Museo Casa Histórica de la Independencia y ofrece múltiples actividades para revivir la gloria de un momento único –visitando sus habitaciones, tomándose fotografías ataviados con ropas de la época, disfrutando del espectáculo interactivo Luces y Sonidos de la Independencia en la casa más querida y venerada de la Argentina.