Jueves 29 de Octubre de 2020

CUANDO LA TEMPERATURA AUMENTA, EL INTERÉS POR EL DESTINO GLACIAL SUBE HASTA POSICIONARLO AL TOPE DE LAS CONSULTAS TURÍSTICAS EN INTERNET. LOS MESES DE VERANO SON LA OCASIÓN PERFECTA PARA ACERCARSE Y DISFRUTAR DE ESTA IMPONENTE BELLEZA NATURAL.Hacia comienzos del siglo XX, cuando la zona subsistía en base a la ganadería y la exportación de lana a Europa, Calafate era un paraje, una posta donde las carretas hacían noche. Y de ahí su denominación: se la conocía como “El Parador de los Calafates” precisamente porque estaba rodeado de ese fruto pequeño, que crece del arbusto rastrero del mismo nombre, y con el cual se elabora un sabroso dulce. Probarlo es un deleite que nadie se pierde, pues los viajeros son tentados una y otra vez: “Quien prueba el calafate, vuelve a Calafate”, esa simple frase se transforma en un conjuro eficaz en la localidad que guarda al impactante glaciar Perito Moreno, uno de los mayores atractivos naturales del mundo. Ochenta kilómetros separan la ciudad del Parque Nacional Los Glaciares, creado en 1937 para preservar los hielos continentales y glaciares, el bosque andino-patagónico austral y la estepa patagónica. Con 726.927 hectáreas, es el más extenso del país, y en 1981 fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Dentro del parque, además del famoso glaciar, se encuentran también los glaciares Upsala, Spegazzini y Viedma. Las ventajas del Perito Moreno por sobre otros en el resto del mundo son varias: está a una hora del aeropuerto, el ómnibus llega hasta la pasarela, se puede navegar frente a él y hasta caminar sobre su superficie. Al descender por la pasarela en medio del bosque, se lo ve como un descomunal bloque de hielo, surcado por vetas grisáceas, en el que se abren grietas de un color azul intenso. Un cóndor pasa y se roba el protagonismo por un instante, pero de pronto se oye un estallido, como una explosión, que quiebra el silencio. Y enseguida uno más, y otro, y otro. Y así, enormes fragmentos de hielo se desmoronan sobre el Canal de los Témpanos. La navegación por el lago Rico resulta una buena alternativa para contemplarlo desde otra perspectiva. En la cubierta hace un frío de tiritar, pero los pasajeros, cámara en mano, igual disparan sus instantáneas: una selfie, un recuerdo familiar, un beso de luna de miel, un abrazo de amistad.EL PERITO MORENO TIENE UNA SUPERFICIE DE 257 KM2 Y UNA ALTURA QUE VA DESDE 50 A 70 METROS SOBRE EL NIVEL DEL LAGO. ES UN GLACIAR ACTIVO, UNO DE LOS POCOS EN EL MUNDO Y EL ÚNICO EN LA PATAGONIA QUE AVANZA.Si el viajero quiere llegar más lejos aún y contemplar los glaciares Upsala y Spegazzini, no debería perderse la excursión “Glaciares Gourmet”, una navegación exclusiva matizada con un menú degustación de platos regionales. Se trata de un paseo de todo el día que navega entre témpanos hasta desembarcar en el Puesto Las Vacas, un paraje desolado y precioso donde se camina hasta una casa de madera solitaria que fuera usada por antiguos puesteros. “No tengan miedo de pisar, el hielo es firme, no se van a hundir”, suelen alentar los guías que comandan el Big Ice, una caminata por los caminos del glaciar a través de cuevas, sumideros de agua, arroyos y lagunas congeladas. Primero, hay que andar por un bosque de lengas y ñires, luego atravesar la morena, el tramo donde la tierra y el hielo se fusionan. Y, finalmente, calzarse los grampones y emprender el trekking. Como el glaciar está en constante movimiento, la senda puede modificarse diariamente, por eso hay que andar con cuidado y detrás de los guías: el camino tiene grietas profundas. También hay cuevas impenetrables y curiosas puntas de hielo conocidas como seracs. El viaje al planeta glacial es una experiencia de otra galaxia, que podemos disfrutar con los pies sobre la tierra.