Viernes 30 de Octubre de 2020

En San Carlos de Bariloche se elaboran unas mil toneladas de chocolate por año y su industria genera mil quinientos puestos de trabajo permanente. Solo ese dato alcanzaría para justificar el título de “Capital Nacional del Chocolate” que el Congreso Nacional le otorgó en 2015. Pero si hay algo que une a la ciudad rionegrina con el irresistible manjar es el culto que de él hacen sus habitantes y los millones de turistas que la visitan durante el año. Se sabe: no hay mejor souvenir que una caja repleta de deliciosos chocolates.
Uno de esos gestos de devoción es la Fiesta del Chocolate, evento que en 2019 cumple 50 años y que, como sucede cada 12 meses desde 2012, tendrá lugar durante Semana Santa. Así, entre el jueves 18 y el domingo 21 de abril el Centro Cívico y la calle Mitre se transformarán en el epicentro de la Fiesta, concentrando la mayoría de las actividades. La famosa arteria (donde están ubicados los locales de venta de las chocolaterías más características de la ciudad) será escenario, a lo largo de 4 cuadras, y de 17 a 20, del Paseo del Chocolate, un espacio de juegos, concursos, catas a ciegas, magia, artesanía y mucho más. En el mismo rango horario, el emblemático Centro Cívico albergará La Casa del Conejo, donde los más chicos podrán sacarse fotos con el simpático personaje, símbolo de la Pascua. Además, habrá shows de música a cargo de Rulito y la actuación especial de Topa, el jueves 18 a las 19. El plato fuerte del evento será la presentación de la barra de chocolate más larga del mundo, 200 metros del mejor producto artesanal que ocuparán el tramo de Mitre que desemboca en el Centro Cívico, el viernes 19 a las 18. El enorme bloque reemplaza desde el año pasado al otrora tradicional huevo gigante.

PASADO, PRESENTE Y FUTURO
La primera Fiesta del Chocolate se realizó el 20 de julio de 1969, el mismo día de la llegada del hombre a la Luna. Siguió llevándose a cabo cada año en el marco de la Fiesta de la Nieve, hasta que fue interrumpida en 1999 debido a los serios problemas económicos atravesados por la municipalidad barilochense. En 2012, y con la seguridad de que el público y los turistas responderían con entusiasmo, la Cámara de Comercio se la cargó al hombro y la reinstaló en la agenda de la ciudad. Un acierto que además resultó un acto de justicia para con la memoria de pioneros como Aldo Fenoglio y Benito Cecco, quienes estuvieron presentes en aquel evento inaugural de 1969.
Fenoglio, el adelantado, llegó en 1948 proveniente de Turín, Italia, donde había aprendido los secretos del fino arte del chocolate. Él y su esposa, Inés, instalaron la primera fábrica de la ciudad. Su marca inicial fue Tronador, hasta que luego decidieron utilizar su apellido. Con los años, el nombre de la familia se convirtió en sinónimo del mejor chocolate barilochense. Tras la venta de la marca, en 1996, los Fenoglio inauguraron Rapa Nui. El caso de Benito Cecco es similar. Oriundo del Tirol Italiano, en la región del Veneto, aprendió el oficio de chocolatero en una zona clave: los Alpes Suizo-Italianos. Con esa expertise fundó Del Turista Chocolates, que a lo largo de los años se transformó en una de las grandes productoras, con fuerte acento en la exportación. Y que fue, además, precursora del chocolate en rama. Ellos, con sus recetas europeas, impulsaron una industria que hoy cuenta con no menos de 20 chocolaterías. Y aunque Bariloche está lejos de los países productores de cacao, es, indiscutiblemente, una ciudad donde se hace un gran chocolate. Porque el producto, cuando es bueno, tiene la virtud de atravesar fronteras.

Info completa en www.barilocheturismo.gob.ar