Lunes 26 de Octubre de 2020

CON CARGAR LA SUERTE, EL DISCO QUE EN PRIMAVERA LO TRAERÁ DE NUEVO AL PAÍS, EL MÚSICO VOLVIÓ A LO QUE MEJOR SABE HACER: COMPONER GRANDES CANCIONES. AQUÍ, UN BREVE RECORRIDO POR LA VIDA Y LA MÚSICA DE UNO DE LOS ÍCONOS DEL ROCK ARGENTINO DE TODOS LOS TIEMPOS.Tiene 57 años pero no se sienta en los laureles. Y eso que le sobran: solo en tres años (el lapso que fue de 1997 a 2000) de una carrera profesional que lleva 40, Andrés Calamaro editó tres discos que hicieron historia: Alta suciedad, el doble Honestidad brutal y el quíntuple (!) El salmón. Una chorrera de más de 150 temas, muchos de los cuales figuran entre lo más granado del cancionero argentino clásico (si es que hubiera uno). Podría decirse que el camino que lo condujo a ese estatus de orfebre en el arte de enlazar letra y música (el “Diego Armando Canciones” con que titula uno de los temas de su último disco, Cargar la suerte, parece oficiar como una suerte de diploma habilitante) arrancó de manera oficial cuando firmó “Sin gamulán”. Parte de Los Abuelos de la Nada, álbum debut de la segunda etapa de la banda homónima liderada por Miguel Abuelo, el tema fue el notorio hit del disco, con una imparable rotación en radio y la voz en primer plano de un veinteañero que ya había militado en un par de formaciones y mostraba habilidad para el estribillo pegadizo además de un sentido musical calibrado en fina sintonía con el pop burbujeante que se venía. De allí en más el grupo tuvo en Andrés una de las figuras más destacadas, por talento y personalidad. Hitazos como “Mil horas”, “Así es el calor” y “Costumbres argentinas” fueron estandarte del repertorio de la banda, que editó dos discos más de estudio y uno en vivo.SU VUELTA A LOS ESCENARIOS ARGENTINOS SERÁ EL 19 DE OCTUBRE EN EL ORFEO SUPERDOMO DE CÓRDOBA.

El muchacho venía de una familia ilustrada. Hijo del abogado e intelectual Eduardo Calamaro y de la médica Esther Massel, se asomó temprano a la música aunque los deseos de su padre fueran para otro lado (lo imaginaba ingeniero de sonido). En una casa donde se escuchaban Gardel, Yupanqui y Los Beatles pero también folclore de proyección y rock argentino, Andrés siguió su instinto, se dedicó a la música y lo hizo con enfoque y determinación. Una que antes de abandonar Los Abuelos de la Nada lo llevó a editar su primer disco solista, Hotel Calamaro (1984). Luego vendrían Vida cruel (1985), Por mirarte (1988) y Nadie sale vivo de aquí (1999), solidificando una carrera de autor e intérprete que continuaría en España a partir de 1990, como parte fundamental de Los Rodríguez. Su relación con el país peninsular, que hoy continúa, marcaría las señas de identidad de sus nuevas canciones, plasmadas en los tres álbumes que editó con la banda: cruce de géneros, modismos españoles en el lenguaje, crudeza en la descripción de los sentimientos, un espíritu de flaneur y de cronista urbano sobrevolando textos a veces verborrágicos, a veces sintéticos. En el trío de álbumes citados al principio de la nota, ya en su segunda etapa como solista, esos elementos se conjugarían aun a riesgo de caer en el exceso. Al fin y al cabo Calamaro ya era Calamaro, a todo o nada.
Hoy encara, por fin, la presentación en sociedad de Cargar la suerte, el álbum que lo ha devuelto a los primeros planos. Aparecido a principios de noviembre de 2018, el disco fue un éxito de crítica y público. “Grabamos en cuatro días pero con músicos extraordinarios. Cada uno en su papel, con intensidad y expresión humana”, declaró quien enfrenta esta nueva serie de conciertos (la gira arranca en España este mes y en primavera lo traerá a la Argentina) con la certeza de que siempre hay un público que lo espera, ávido de formar parte de ese karaoke gigante que se produce en sus actuaciones. En su enjambre creativo actual también conviven la revista digital Nervio, que dirige, un libro de fotos, el postergado proyecto de un guion para cine y “tres o cuatro discos”. El hombre no para. Aunque lo acecha más la metafísica que la cronología. Lo admite de manera poética: “Tiempo tenemos, necesitamos vidas”.


LO NUEVO

CARGAR LA SUERTE (UNIVERSAL MUSIC) ES UN DIGNO REGRESO A LAS GRANDES LIGAS. UNA DOCENA DE TEMAS QUE VAN DEL ROCK MID TEMPO A LA BALADA RAPEADA, PASANDO POR ROCKAZOS Y LA CLÁSICA CANCIÓN CONFESIONAL CALAMARIANA.